
Imagen por TuTuWoN
:: Alonso Muñoz ::
Todos hacemos compras.
Necesitamos comprar lo que nos comemos, tomamos, usamos, etc. Vemos el proceso tan normal como necesario. “Comprar, usar, botar” es tan cotidiano que pocas veces lo pensamos un poquito más allá; y por eso le quiero pedir un favor: La próxima vez que vaya a un supermercado, camine por los pasillos viendo los productos que se ofrecen. Mientras camina, calcule cuánto tiempo va a pasar desde el momento en que alguien “use” o consuma ese producto y el momento en que lo deseche. Por ejemplo, un cepillo de dientes se botará unos meses después de estrenado, pero su envoltorio tan solo durará unos segundos antes de ser basura. Unos platos desechables, se botarán un par de horas después de abiertos. Un refresco y unas papas tostadas lo mismo.
Mientras hace este pequeño ejercicio, se dará cuenta que todo, TODO, lo que va viendo, al cabo de unos minutos, días, semanas o meses va a ser basura. Una parte diminuta de toda esta basura será reciclada – una cantidad totalmente despreciable. El resto va a ser enterrada en rellenos sanitarios, tirada en un botadero o peor, olvidada a la orilla de la carretera. Por supuesto, cada tienda se encargará de que el artículo comprado sea repuesto con otro, de tal manera que nunca nos falte nada, y con este ciclo la cantidad de basura aumenta descontroladamente.
Se estima que en Costa Rica cada persona (sin incluir industrias, tiendas, restaurantes, etc.) genera cerca de un kilogramo de basura por día. Si pudiéramos agrupar esta basura en menos de una semana podríamos replicar el edificio central del Banco Nacional: un monumento enorme y maloliente al desperdicio, y podríamos hacer un monumento nuevo cada 7 días. Al parecer la película de Wall-E no es tan lejana como quisimos pensar cuando la vimos, ¿cierto?
Hace tan solo unas décadas no había plástico y la mayoría de los materiales eventualmente terminaban siendo absorbidos por la Naturaleza. Pero cada vez somos más personas, generando más basura, y de materiales menos biodegradables Cada vez que la mitad de los costarricenses se toma un refresco de medio litro (en envase desechable), nos sobran botellas vacías para hacer una hilera desde Nicaragua hasta Panamá, y ¿cuántos ticos se tomarán un refresco al día?
Así como estas botellas, buena parte de nuestros desechos se componen de plástico. Como éste no se degrada, todo el que se haya producido, todo el que usted haya utilizado en cualquier momento de su vida, aun está, aunque no lo pueda ver.
Se calcula que cerca de un tercio de nuestra basura “cae” en calles y lotes baldíos; y por ende posteriormente termina en ríos y mares. Una vez allí, las corrientes marinas hacen que una parte encalle en nuestras playas mientras se llevan el resto a alta mar. Una vez en el agua, el sol, el viento y las mareas la van quebrando en pedazos cada vez más pequeños; mientras los van acumulando en el medio de los océanos. De esta forma se van creando “islas” enormes de desechos. La más grande de estas islas de basura se conoce como el gran vórtice del Pacífico o el Great Pacific Garbage Patch, y su tamaño es enorme. Es más grande que 13 veces Costa Rica, es más grande que Francia, es mucho más grande que toda Centroamérica…
En estas islas que crecen con el tiempo hay más basura que vida marina, y cada vez es más frecuente encontrar aves y peces muertos por falta de alimento, pero con sus estómagos llenos de plástico; lo que quiere decir que los peces están consumiendo toxinas a tal ritmo que pronto dejarán de ser seguros para el consumo humano. El gran vórtice del Pacífico, a cientos de kilómetros de Puntarenas solo contiene la basura que flota, el resto descansa en el fondo del mar, y aun así se compone de millones de toneladas de restos de nuestros juguetes, botellas, vasos, lapiceros, recipientes y todas esas cosas que usted puede ver si levanta la vista. ¿Cuánta de toda esta basura flotante cree usted que en algún momento haya sido suya?
Por otro lado, la basura que no quedó en las calles o en terrenos baldíos, es tirada en botaderos o enterrada en Rellenos Sanitarios. Los botaderos no son más que terrenos donde simplemente se deposita la basura recolectada. El paisaje perfecto para describir la pobreza. Los Rellenos Sanitarios en cambio, son por ahora la mejor opción (o al menos la menos mala). Estos se componen de capas de basura, lonas gigantes y tierra que son compactadas para ocupar el menor espacio posible. Cuentan con captura de gases e idealmente plantas de tratamiento para recuperar los caldos que se generan. No hay olores, animales ni buzos. Pero mucha de la basura enterrada en rellenos estará intacta por miles de años (4), muchísimos años después de que nuestros cuerpos sean parte de la tierra. Este es sin duda alguna, nuestro más tangible legado al futuro…
Desgraciadamente reciclar no está solucionando el problema. En Costa Rica muchas casas, la mayoría, ni siquiera separan sus desechos. Lo mas básico, ante tan apremiante situación es separar la basura en casa, aun antes de ponerla en el basurero. ¿Ha visto la cantidad de cosas reciclaBLES y la poca cantidad producida con material reciclado? Mucho se debe a nuestra falta de consciencia. Un amigo (que ahora vive en Francia) guardaba las botellas y latas de su trabajo para llevarlas a centros de acopio. Qué diferente seria si más personas que viven en barrios donde no se recogen los desechos reciclables las llevaran a centros de acopio. ¡Qué diferente si más municipalidades si lo hicieran!
Además de Reciclar, necesitamos Reducir: usar menos, necesitar menos. ¿Ha pensado la cantidad de veces que compra algo que va a ser utilizado por solamente un momento – como un juguete o una oferta que no necesita? ¿Ha pensado las veces que acepta una bolsa en un negocio, sin que realmente sea necesario? Me cuenta mi madre que en los 70´s cuando ella estudiaba en la Universidad, era normal fumar en las clases y los profesores lo hacían mientras impartían lecciones.
Tres décadas después, esto es sencillamente impensable. Supongo que así van a decir de nosotros en unos años – “dicen que antes uno podía comprar cosas desechables cuando le daba la gana – que increíble!”.
Tenemos que eliminar materiales como el estereofón, subproducto del petróleo que no se puede reciclar. Exigir vidrio en lugar de plástico “si no hay en vidrio no quiero, gracias.” Procurar usar menos productos con empaque Tetra Brik, botellas innecesarias, comprar envases más grandes, evitar lo desechable. Por convicción por ejemplo, una prima aún utiliza pañales de tela para su hija. El progreso facilita la vida, pero ¡no pongamos el futuro en riesgo!
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Necesitamos educación, consciencia y cambios. Un despertar de este sueño confuso que nos exime de responsabilidad cuando ponemos la basura en el basurero. Hace unos pocos años, cuando la recolección de basura se detuvo en Tibás, el gobierno declaró “emergencia nacional” por la basura que inundaba las calles y aceras, ¿no le parece increíble?
Medimos el éxito con dinero y la felicidad con cosas, y esto nos está matando. Faltan meses para Navidad y ya nos satura la publicidad ofreciéndonos descuentos – compramos basura para celebrar el nacimiento de Cristo…
Parafraseando la Carta de la Tierra que tanto me gusta: se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores. Debemos darnos cuenta que el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Punto.
Como dijo Einstein: “No podremos resolver los problemas usando el mismo pensamiento que usamos cuando los creamos”. Necesitamos poner de nuestra parte, cada uno, esforzarnos y actuar conscientemente. “Los grandes espíritus a menudo encuentran la oposición violenta de las mentes débiles”. Definitivamente no será fácil hacer este cambio, es ir contra la costumbre, pero si hace 50 años se hubieran hecho cambios importantes hoy todo sería diferente.
Hoy podemos hacer los cambios necesarios para detener un problema que muy pronto será insostenible.
Estoy en esa etapa en mi vida cuando las personas cercanas se empiezan a multiplicar. Amigos que se casan, y otros que deciden tener hijos. Sentir la ternura infinita que transmiten los bebes implica asumir la responsabilidad que ellos nos confieren. Como dijo hace tantos años doña Emily Green Balch : No se nos pide suscribirnos a una Utopía o creer en un mundo perfecto. Se nos pide dotarnos de coraje, de esperanza, prepararnos para el trabajo duro y apreciar los ideales.
Efectivamente yo no quiero un “mundo perfecto”, quiero un mundo habitable. Uno donde los más jóvenes no tengan que descifrar cómo limpiar el plástico de la panza de los peces para no intoxicarse.
¿Usted qué mundo quiere? ¿Qué mundo quiere heredar?
3 Comments
Muy bueno su artículo. Vivimos en un mundo donde todos consumimos bienes escasos y producimos artículos no reciclables. Este es un ciclo mortal a mediano plazo. Este problema, como todos los grandes problemas es complejo. Yo creo que una variable en esta ecuación es la sobrepoblación mundial. Pasamos de 1200 millones de hanbitantes hace 100 años a 6700 millones hoy Y cada año se agregan 60 millones ( crecimiento neto ) La sobrepoblación es una variable que los intelectuales han dejado de lado. Si hubiéramos hecho más esfuerzos en la planificación familiar, Costa Rica no tendría hoy 5 sino 2 o 3 millones y probablemente estaríamos mejor.
Lo felicito por su articulo
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