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09/10/2011

Conducir en el país más feliz del planeta

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No hay lugar como el hogar.

Cuando estaba en cuarto de primaria, tenía un grupo de compañeros bastante, digamos, “traviesos”. Eran bien ocurrentes: cada semana llegaban con una necedad nueva, que aplicaban incansablemente hasta el aburrimiento. Durante un tiempo, les dio por levantar faldas con el palo de una escoba que se robaban de la bodega de limpieza durante los recreos. Recuerdo sobre todo a una compañera tímida y gordita que era el blanco de la mayoría de las bromas. En los días del levantado de faldas me la encontré varias veces escondida en el baño, llorando suavecito.

Una tarde, en el segundo recreo, me topé con el grupito rodeando a esa compañera. Todos le alzaban la falda alternadamente ya no con el palo de la escoba, sino con las manos. Ella tenía la cara roja, y se sostenía la falda contra las piernas con vergüenza y tristeza. Entré al grupo con otra compañera y les dimos una golpiza a todos: con el palo de la escoba. Algunos salieron huyendo, pero un par, más animosos, se quedaron “peleando” con nosotras. Fue hasta divertido: de repente la compañera tímida se estaba riendo y los ocurrentes que huyeron nos apoyaban a gritos desde el otro lado de la plaza. Todo iba bien hasta que uno de los chiquillos, hecho una furia, se me lanzó encima gritando, usted es una envidiosa, se mete porque como es fea nadie le levanta la enagua, y procedió a tirarme un grueso escupitajo en la cara.

Me escupió. La otra compañerita salió disparada al salón de profesores a buscar a la “niña”. La niña llegó hasta la plaza y se encontró con un cuadro en el que yo, con una escupa resbalándome por la mejilla, sostenía al mocoso por el cuello de la camisa y lo llamaba “bruto” una y otra vez. La niña me tomó por el hombro y levantó al carajillo del piso. Luego se volteó para preguntarme qué estaba pasando. Le conté que él me había escupido la cara. Habría que ver el por qué de la escupa, dijo ella tratando de justificarlo, porque era su sobrino. Habría que ver el porqué de la escupa. Ajá. Habría que ver por qué razón. No me jodás.

Por lo general, recuerdo esta historia en mañanas como la de hoy. Dormía tranquilamente, descansando el cuerpo para un día que será bastante movido. A eso de las 6:30, una hora antes de que, en un mundo ideal, me hubiera despertado la alarma del teléfono, una bestia de calibre mayor se pegó al pito de su carro por unos cuatro minutos. Mi casa está bastante cerca de una ruta nacional, que pega a San José y Cartago a través de Curridabat. Cada mañana, a eso de las 7, comienza una procesión de carros que se extiende sin parar durante todo el día hasta aproximadamente las 9 de la noche. En las mañanas, gente que por alguna razón incomprensible va hacia Cartago, debe hacer una cola del diablo cuesta arriba. Son aproximadamente 10 minutos, desde la primera entrada al centro de Curri hasta el semáforo de la municipalidad. En todo el trayecto, que será de unos400 metros, creo que a uno le da tiempo de acostumbrarse a la idea de que la cola no va a avanzar más rápido ni por obra de dios. Pero ahí estaba este animal, descerebrado, pegado al pito de su carro, metiéndole aún más ruido a una calle que, literalmente, parte por la mitad una zona residencial.

¿Habría que ver el por qué del pito? Ajá. ¿Por qué mejor no nos vamos todos de una vez a la mierda grande? En lo personal, la gente que no piensa en lo que está haciendo mientras lo hace, me repugna. Me saca de quicio. Me desconsuela. Me desmotiva. Tristemente, el grupo de los no pensantes es mayoría. Hace un par de semanas, camino a la oficina, un tipo en un camioncito blanco se pegó a la joroba de mi carro. Llevábamos exactamente la misma ruta. Me alcanzó en el semáforo de la calle ancha que sale a Plaza del Sol. Cuando se cambió la luz, comenzó a pitar. Llegamos juntos al semáforo de Jiménez y Tanzi. Cuando se cambió la luz, comenzó a pitar. Detrás de mí, llegó al cruce de la U Latina, en la línea del tren. Cuando hice el alto, comenzó a pitar. Pitó de nuevo, como un descerebrado, en el cruce de abajo, el de la calle que pasa frente a la ciudad de la investigación de la UCR. Pitó otra vez en el semáforo de Agronomía. Y por último, pitó en el semáforo de La Paulina. A este último pitazo, saqué la cabeza del carro y le pregunté en tono bastante formal disculpe, caballero, ¿se viene usted cagando? Su respuesta: pegarse de nuevo al pito. “¿Y venías muy lento?” me preguntaron en la oficina cuando conté la historia. No, no venía lento: venía haciendo un experimento curioso, que le recomiendo a todo el mundo: respetar los límites de velocidad pintados con números grandes en la calle… Hay que ver el por qué del pitazo: mejor que me lleven para la loma de la puta mierda. Gracias.

A mí honestamente me importa poquísimo cuáles sean los problemas personales de la gente que maneja mal. No creo que una persona en sano juicio encuentre prudente, ni normal, trasladar las frustraciones de su día a día al volante del carro. Hace unos días, un amigo me comentó sobre una noticia que leyó en algún periódico local. La noticia decía, básicamente, que en Costa Rica cada vez se muere más gente menor de 50 por fallos cardíacos relacionados con el mal manejo de las emociones. Y este es el país más feliz del mundo. Que alguien por favor me mate.

Tal vez el señor iba tarde. ¡Pregúnteme si me importa! Hay una práctica milenaria, basada en la responsabilidad, el orden y la paz interior que funciona muy bien. Es sencillísima, se sorprendería usted si la vuelve parte de su rutina. Se llama “salir temprano”. A propósito de esto, existe un momento al final de cada hora en el que evito a toda costa ir manejando: el último cuarto. En el último cuarto, todos los irresponsables que van tarde hacia el trabajo, hacia el colegio de los hijos, hacia una reunión o cita médica, van corriendo despavoridos en sus carros para no llegar tarde. “El último cuarto” es ese momento de la hora en el que toda la gente que no salió de su casa con tiempo maneja acaballadamente hacia la hora en punto: ¿cita a las 10? ¡En quince minutos llego! Pero como todos “llegan en quince minutos” nadie llega a tiempo a ninguna parte. Ya lo tengo medido: si salgo a las 8:30 de mi casa, llego a la oficina diez para las 9. Si salgo 8:45, llego a la oficina a las 9:20.

Para finalizar, hay un dato curiosísimo que quiero compartirle: resulta ser que en la ingeniería sencillísima utilizada para diseñar la señalización luminosa de las ciudades, hay una norma que se cumple con bastante exactitud en las calles que tienen muchos semáforos: si usted sale de una luz roja, alcanza los 30/35 km/h y se mantiene a esa velocidad durante todo el trayecto, no se va a topar una sola luz roja más. Ajá: solo una, la primera. Todas las demás, se las come la gente que va con mucha prisa. Si usted va “muy precisado”, a60 km/hen una zona de 25-40 km/h, es probable que tenga que esperar mucho, mucho tiempo en los semáforos que se va a topar. Si usted va con prisa, posiblemente tanta espera lo vuelva loco. Tal vez llegue a la salida de una pista y acelere sin fijarse. Tal vez en el camino atropelle un perro. O a una señora. O a un estudiante. Tal vez se tope con una presa más adelante y no le dé tiempo de frenar. Y recuerde que en el país más feliz del mundo, el que pega por detrás, paga. Levántese un ratito antes, pedazo de tarado, y repártame un poquito de la supuesta gran felicidad que destila por las aceras y cae de los árboles en este pequeño país. ¡Gracias!

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54 Comentarios

  • Buenísimo, y son muchos los cretinos que no saben manejar ni se saben manejar, pero si gana la sele van felices para las estadísticas!

  • Digamos que me encantaría un artículo parecido acerca de los motociclistas, que creen que los caños y las aceras son carriles exclusivos para ellos y ni les importa pasar por las paradas de buses sin fijarse por donde va bajando la gente…yo me he capeado mas de uno bajando del bus, pero bueno, seguro tienen mucha prisa, como decía un mensajero en el FB de telenoticias, decía algo como lo siguiente: “los mensajeros generalmente andamos con mucha prisa, eso de las multas es injusto con nosotros” pfff…

  • ja! en el clavo! el carro es como un booster de la estupidez. un imbécil es más imbécil detrás de un volante.

  • Justo lo que necesitaba, pensé que era el único en pensar así.

  • Todo iba bien, hasta que llegué acá:
    “En las mañanas, gente que por alguna razón incomprensible va hacia Cartago,”

    Cartago no es lo suficientemente bueno como para que gente trabaje o estudie allí?
    Mejor me reservo mis comentarios, ya veo del tipo de persona que es usted.

    Saludos.

    • Muy bueno y cierto pero me hice el mismo comentario, que significa eso de Cartago como si no fuese posible ir a trabajar a allá, me gustaría que me lo aclarara espero que no sea una de esas personas que creen que todo lo bueno de este país esta al oeste de Ochomogo.

      Gracias.

      • para nada, Gabriel. Yo soy de la zona sur y no creo que todo lo bueno pase de este lado del cerro de va muerte

    • Cartago es lindo. Voy seguido a esa choricería bajando el Ochomocos. Me gustaría comprarme una casita o un terrenito ahí por Orosi.

  • Me robo para comentario un post de mi amigo Carlos Campos de hace unos días en su Facebook: “Cuando manejo, se siente sabroso ponerse rebelde: ceder en el ceda, disminuir la velocidad en amarillo y no pasar en rojo, manejar a 60 en zonas de 60, no rayar por la izquierda, ser cortes, darle paso a lo peatones… como se putea el mae de atrás….”

  • Sí claro! Me imagino que usted es una de las que se le atraviesa a todo el mundo en la carretera, de las que maneja lentamente en el carril rápido de las “autopistas”

    Y eso que yo no estoy de acuerdo con andar haciendo loco en la carretera, o tratar de brincarme la fila y luego meterme a la fuerza en el carril. Pero hay personas que también se limitan a ESTORBAR en la calle.

  • Hola muy acertado el articulo y apropiado pero solamente quiero hacer la aclaracion de que suponen estar los semanaforos sincronizados pero el 90% no lo esta. Se puede ver esto en plena avenida central donde los 4 primeros semaforos estan totalmente a destiempo despues del parque central se logran sincronizar pero desafortunadamente es dificil que sea.
    De igual forma es nuestra responsabilidad llegar a tiempo asi que si sabemos que la señalizacion en nuestro país no es la adecuada y las vias no son suficientes para la cantidad de carros entonces debemos salir más temprano.
    Por tocar el pito no desaparecemos a los demas carros solo la paz mental de unos cuantos

  • Geniecilla

  • Excelente Adri! Hay un dicho que dice, “voy despacio que llevo prisa” Lamentablemente nos falta tanto culturizar a esta civilización de atolondrados. No quiero justificar a nadie detrás del volante, pero parte de este caos vial y desorden en las calles, lo culpo a la limitante que existe para el acceso a una buena educación vial. Será que el famoso “librito” teórico que nos leernos antes de obtener la licencia nos adiestra y educa a seguir las normas y leyes establecidas de una forma eficiente? Cuando habrá sido la última vez que este libro se modifico? O que me dicen del examen práctico en un parqueo cerrado del MOPT sin una verdadera evaluación de la practica en nuestras calles. Es triste, porque mientras las leyes se estancan y empolvan en la asamblea legislativa, nuestras calles se siguen tiñendo de sangre de vidas inocentes.

  • Vivo en Curridabat… y he pensado seriamente en comprar ventanas especiales para no tener que soportar el estruendo de un camión que pasa de 60 Km/h a 0Km/h en los 100 metros que estan frente a mi casa, en plena zona residencial. Lo peor es que siento que ya me estoy acostumbrando a parar una conversación por esperar un camión y una moto pasar. Muy buen artículo.

  • Me encantó. Decís todas las verdades que vemos en las calles. Gracias :)

  • Me temo que tuve que responderte a este post con detalle en mi blog:

    http://ladetestable.wordpress.com/2011/10/10/respuesta-conducir-en-el-pais-mas-feliz-del-planeta/

    HERMOSO SU TEXTO! Así en mayúsculas para que quede claro.

  • A mi me da miedo estar rodeado de tanta gente feliz. Por eso me quedo en la casa.

  • Disculpe Sr, se esta usted cagando ? Cuanta elegancia ! Y que triste verdad encierra el texto.

  • Me he reído del puro colerón porque a mi también me ha pasado, “habrá que ver el por qué de las situaciones” es lo que nos está llevando puta a todos en este país, muy bien escrito!

  • pareciera que también hay dos tipos de lectores…los que leen con el cerebro y otros que leen con el hígado…. excelente articulo !!!!… pareciera que eso de que la mayoría pertenece al grupo de los no pensantes es una profecia….

  • que buen artículo!!!

  • Excelente, Adriana, muchas gracias. ¿Qué le parece si nos regala sus observaciones sobre el uso de los buses, particularmente los de CESMAG (Curri, Granadilla, Cedros, etc.)? ;)

  • “Levántese un ratito antes, pedazo de tarado, y repártame un poquito de la supuesta gran felicidad que destila por las aceras y cae de los árboles en este pequeño país. ¡Gracias!”
    No manejo aún, pero cuando aprenda, voy a tomar en cuenta esta reflexión, porque quiero vivir bien, y creo que eso implica también manejar bien y sin enojo o pegada al pito estresando y estresandome de forma innecesaria

  • Me encantó, por favor continúe escribiendo.

  • Mejor no pudo haber escrito

  • Efectivamente hay que aprender a pensar, no se va a 60 en una calle solo porque el letrero lo dice, cuando sabemos que la señalización es pesima, cuando se quiere joder,amparado en las leyes pendejas que tenemos, se jode.Por eso no avanzamos

  • Excelente articulo…yo tampoco entiendo las razones por las que alguien quiera ir a Cartago…demasiado vacilon!
    Pero super cierto todo lo que decis. Excelente trabajo!

  • Lo mejor es cuando alguien hace una caballada, no de esas que son dudosas, sino una CABALLADA así, mayúscula, por poco lo matan a uno, y al menor reclamo, sea pito o comunicación verbal, lo primero que hace el ofensor es volver a ofenderlo a uno y estallar en ira. UNA vez solamente, una muchacha que se “brincó” una luz roja y por poco chocamos, se movió hacia la orilla y sacó la mano para disculparse. Pero el resto de las personas, ¡tras de que deben, cobran!

  • Y que me dicen de los que creen que su auto, es una extension de su “falo”, o los que se ceen estar filmando” rapidos y furiosos”, en carreteras del tercer mundo, lo traileros aplatas bumpers, los autoburesos neoroticos y los taxistas que sematan por 2 mil pesos.

  • Excelente artículo. Me gusta el tono, que es escrito con el hígado, definitivamente. El comentario sobre Cartago estuvo fuerte; entiendo como l@s cartagineses/as podrían ofenderse.

    Creo que hay que problematizar que responsabilizar principalmente a los energúmenos de lo que ocurre en las calles sin mencionar a los funcionarios públicos que deben trabajar por el mantenimiento y mejoramiento de la infraestructura vial es parecido a lo que hacen los diputados cuando se inventan leyes de transito. Idiotas al volante siempre habrán, pero quizás se pacifique un poco la existencia si se mejoran las condiciones materiales donde la produccion de imbéciles al volante se hace inevitablemente masiva.

  • Adris, no pudo ser dicho de mejor manera.

  • A mi parecer falta hacer referencia a toda la gente que está escandalizada por las multas de las cámaras que los graban quebrantando el límite de velocidad. ¿qué parte de “si respetás el límite de velocidad no hay multa” no entendieron?

  • No tolero las personas que no les interesa el bienestar de los demás, sea en las calles o fuera de estas, me emputo con ver por ejemplo que la gente se “parquea” en media calle solo porque tiene que hablar por teléfono o pq necesita comprar algo en alguna tienda, sin importarle la fila que provoca.

    Por lo del artículo y más… prefiero tomar el bus a estresarme en el carro y llegar de mal humor al trabajo o a la casa. En algún lado leí un artículo relacionado a evitar lo que nos cause estrés, me pareció tan simple q trato de aplicarlo (es más fácil decirlo que hacerlo :P ).

    El servicio de bus tampoco es la gran salvada… malas paradas, malos buses, choferes que creen que transportan animales y cargan el bus como camiones llenos de ganado, gente desconsiderada que usa el celular para escuchar música sin audífonos o que se pone a comer en plena ruta, ojalá el bus lleno con las ventanas cerradas pq está lloviendo, asaltos, etc etc etc …

    Si tod@s nos preocuparamos por el bienestar de los demás, no nos quejaríamos tanto de las calles, los buses, los partes. Tratar de sacar el mayor provecho a lo que en estos momentos tenemos y no esperar a que nos salven las super carreteras y las super leyes.

  • Berrear no cuesta nada, maxime cuando uno vive creyendo que solo los demas son la fuente de los problemas, y no se cuestiona uno si lo que hace es moral, etico, o solo agrega entropia al enorme desmadre colectivo que hay en la psique humana, en este caso, en Costa Rica. Aqui todo el mundo habla mierdas de lo imbeciles que son los demas, cuando no se dan cuenta que estos son solo un reflejo de uno.

  • y COMO DICE WEBMARIo, si tanto le duele deje ese perol de carro en la casa, y empiece aplicando un poco de esa conciencia de la que tanta paja viene a hablar, y ande a pie o en bus. Evite usted ser parte del problema, porque para que haya una bronca como esas que usted habla, tiene que haber dos imbeciles, uno que inicia la bronca y otro que se molesta. Asi que venda el carrito, ande a pie, haga la paz con la madre tierra y no le de de comer a los vivillos que viven de estarle sacando plata con el marchamo, repuestos y cuanta mierda hay. Dejemos de hablar tanta cuita para llenar foros y articulos de periodicos de pacotilla y darnosla de vivazos, porque a segun mas de uno, porque ha viajado y visto otros paises, ya se cree que es de otra “mentalidad” y no tolera lo de aqui. Le sugiero que lo tolere, y haga cosas concretas para producir un cambio, y ahorrarse sus articulitos fresitas con no son mas que otro poco de lo mismo: PURAS HABLADAS!!!

    • Puras habladas de mierda… así como esta que te acabás de echar?

    • Gracias por su comentario, Benito. Me alegra que venga a leer la revista a pesar de que está llena de articulitos fresa de gente que no está conforme con su realidad. Saludos!

      • Estoy en desacuerdo con la contaminación sónica y las pitoretas que no cesasn de emitir sonidos desagradables.
        Pero en cuanto al lenguaje que usan aquí para protestar es sencillamente inapropradado.

  • Estoy en parte de acuerdo con Benito Kamela. Si usted fuera más consecuente vendería su auto y se vendría en bus o en bicla. Usted despotrica contra los imbéciles, que los hay a montones en las carreteras, pero no soportó la tentación de comprarse su carrito. Conozoc tantos casos y discursos como el suyo, Adriana.

    • El meollo del asunto, Carmen, no es si yo tengo o no carro. La fila de carros que van para Cartago todas las mañanas haciendo bulla e incomodando a los vecinos seguirá siendo la misma.

  • Hablamos de los pobres pero evitamos mezclarnos y vivir entre ellos, a no ser en alguna marcha o en algún “trabajo de campo” o TCU. Decimos estar a favor de los más desfavorecidos y nos cagamos en el educación pública que tildamos sin ton ni son – irresponsablemente – de mediocre, pero ni a puta mandamos a los hijos a escuelas o colegios privados; queremos que aprendan inglés, francés, alemán, chino, lo que sea, pero que nuestros hijitos no se junten con los hijos de los pobres que sólo manas les pueden ensenar. Además se trata de hacer “buenos contactos” para el futuro, y de los pelagatos y el lumpen nada bueno es de esperar.

    Pegamos el grito al cielo por el caos vial, pero vamos a comprar un carro para engrosar las colapsadas carreteras del país, con el pretexto de que el transporte público es una mierda, o qué peligroso andar a pata cogiendo bus… y uacala uacala pasar por San José para tomar el autobús, y menos en esas zonas llenas de gente hedionda y borrachitos.

    En suma, queremos vivir bien y tener el acceso a todo lo mejor, educación, viajes, becas, novios o novias ricas (en ambos sentidos), etc etc etc, pero cuando ese deseo viene de los otros, ahí sí nos parece indigno, mezquino, inmoral, propio de gente inculta y sin conciencia…

    Yo no sé, a mí me parece esto tanta pero tanta pose que no les creo absolutamente nada.

    • carmen, vieras que opino muy parecido a usted en casi todo lo que dijo en sus comentarios. Conozco mucha gente como la que usted describe. Saludos.

  • Excelente artículo y mejor el foro… Imagino que esto de la problemática de nuestra sociedad costarricense da para miles más de artículos… Es por eso que la labor de esta revista es tan importante… me gustaría conocer muchas más de estas y menos de otras…
    Saludos

  • Estoy deacuerdo con Carmen. Vivimos con toda una serie de quimeras y suposiciones sobre la realidad que por si solas no se sostienen. Alguna gente se cree muy original y muy anti-sistema, pero en el fondo forman parte de el, cuestionan a los demas con el unico fin de buscar su propio beneficio. Esta muchacha Adriana, noten ustedes, desearia que no hubiera un desmadre vial para que ella pudiera pasar tranquila, ELLA, y tener ella conformada el mundo a la forma en que ella le conviene. Esta es la hipocrecia tipica del ciudadano promedio, del individuo sugestionado por la mentalidad de “dictadura de masas” que cree que las cosas se adecuen a lo que ella le conviene, esto a costa de que los demas se amolden al mundo que ella quisiera tener. Que arrogancia!!! Y cada cabecita vive pensando lo mismo!!! De veras que el mundo esta lleno de locos. Que haria una persona sensata y ecuanime? Veria esas presas sin sentido y haria ella algo para evitar que suceda, dejaria de tener carro y dejar de ser ella un problema y parte de esa presa que tan hastiada la tiene. Ven la inconsecuencia de la critica de esta mujer? Estoy seguro que ni siquiera se hizo un autoanalisis del papel que jugaba ella en el problema antes de ponerse a escribir su articulito, y dio por sentado que ella es una observadora imparcial del problema, cuando en realidad es parte de el.

    Esto lo digo para que veamos como mucha gente, aunque aparentemente sensata en sus opiniones, en realidad guardan una serie de inconsistencias en su retorica que son facilmente detectables tras un analisis detallado.

    Yo ya empece a cooperar, no tengo carro y cruzo Chepe a pata todos los dias. Conscientemente decidi dejar de ser parte del problema. Una accion ayuda mas que mil palabras.

    • Estimado Benito: me parece formidable que usted camine para hacer algo contra el caos vial en el que vivimos. Yo hago lo mío: vivo relativamente cerca de mi lugar de trabajo, no saco el carro cuando hay restricción, tengo mi horario de oficina acomodado de manera que no transito en horas pico. El único problema que le veo a su comentario, es que no entiendo qué tiene que ver la presa en todo esto. Mi artículo no trata sobre las presas: trata sobre lo mal que maneja alguna gente y su manera irracional de utilizar el pito de su carro como si este sirviera para desintegrar al resto de conductores y sus vehículos.
      Como persona sensata y ecuánime, conduzco de manera responsable y respetuosa. Como ciudadana promedio, tengo derecho, al igual que usted, a quejarme de los demás, pero difiero en eso de que solo pienso en mi persona cuando emito un juicio sobre la contaminación sónica provocada por los conductores irracionales que se pegan al pito como si eso solucionara algo.
      Saludos!

  • Qué gracioso; posiblemente, yo era uno de esos mocosos que le levantaba la falda con las manos a esa gordita y muy posiblemente los que después de haberse jalado la torta alientan el alboroto desde la tribuna. Y es que si hay algo cierto en este periodo corto de vida es que cada quien es el fruto de la crianza que tuvo y de las personas con las cuales uno se rodeo de “chamaco”. Recuerdo un día cuando de niño vivía detrás de la escuela Simon Bolívar, en Grecia centro; podría haber tenido unos 12 años y resulta que un día de esos del periodo de vacaciones de fin de año, donde sobra tiempo para jugar y hacer de todo y más, me picó el gusanillo de la curiosidad junto con mi hermano y otro par de “compitas” por hacer un pequeña fogata en medio de un mostazal seco y barañoso que había detrás de la escuela.
    Emprendimos la hazaña, juntamos unos palitos, ramas, botellas de plástico que encontramos y logramos encender la pequeña fogata, y como de niño todo lo que uno empieza lo quiere cada vez más grande e interminable, más cuando de experiencias nuevas se trata, empezamos a echarle palitos, cada vez más grandes y más grandes. Cuando nos percatamos, ya la fogatita inofensiva y traviesa se había extendido por todo el monte seco que nos rodeaba y se hizo un incendio de proporciones gigantescas; las llamas alcanzaban los 10 metros de altura, salimos despavoridos corriendo cada uno por su lado. Yo llegué a la casa, me metí debajo de la cama, mientras escuchaba a la vecina decir: “viste, los bomberos tuvieron que pedir refuerzos a Sarchi porque no daban abasto”. También escuchaba cuando la mama de Maikol, el “compita” que andaba conmigo, le preguntaba reiteradamente. ¿Quién fue? ¿Quién fue? Y el desgraciado le decía: fue David, fue David. Recuerdo que pensé, ¿a la guerra? ¡Jamás!

    Al día siguiente la mamá de Maikol fue muy “contenta” a mi casa, le dijo a mi mamá todo lo que había pasado; luego me miró fijamente a los ojos y me dijo, mire, en la vida quiero que usted se junte con mi hijo, y se fue. Ese día nunca se me va a olvidar, porque ese día me sentí como el hombre araña; camine por las paredes, el cielo raso, recorrí todos los aposentos de la casa volando, de la clase de fajeada que me dio mi mamá, me dio hasta por debajo de la lengua. Quede más o menos “como jarro de asilo”

    El tiempo y el susto pasó y por esas cuestiones de la vida me hice compañero de “cole” del hijo de la señora, que no quería que en la vida volviera a ver a su hijo. Fuimos compañeros hasta quinto, nos graduamos juntos y hasta el día de hoy somos buenos “compás” y la mamá hasta cafecito me ofrece cuando voy a la casa. ¡Así o más linda la vida! Que gracia me hace toda esta anécdota porque cada vez que escucho a una persona quejumbrosa, amargada, y fea, como pienso se debe sentir la autora de este artículo, me hace pensar, en que si bien, no todas las personas pensamos y vemos las cosas de la manera que la ven otros, con criterios y reacciones distintas; algunos traviesos, otros no tanto. Lo cierto del caso es que todos hemos tenido capítulos de nuestra vida donde hubo buenos y malos momentos, que solo con una buena actitud se convertirán en historias bonitas para contar a nuestros hijos y amigos, sin temor de avergonzarnos por no haber rectificado el error, con sabiduría y optimismo. Yo he aprendido, en mi corta vida, que uno de todas las personas algo aprende o desaprende, por más humildes, o por más mal educados que sean; o incluso, de alguna mamá sobre protectora que no quiera que su hijo se haga un piromaniaco.

    Leo este artículo y me pregunto si a esta persona le molesta en lugar en el que vive, por los pitos, la bulla que toda la vida ha escuchado; digo, ¿por que no se cambia de barrio, de casa, para que pueda dormir hasta que el bendito iphone la despierte, si no quiere que el problema de las presas, de los pitos la moleste? O mejor aun. ¿por que no se cambia de país, o mejor dicho de galaxia? porque donde quiera que vaya se va a topar con algún loco desquiciado, mal amansado, que se va a prender del pito o va a joder la vida con alguna otra estupidez. Esto es así, esta vida es así, Costa Rica es así; hay de todo un poco. No todos somos iguales; la diferencia está en no complicarnos más de la cuenta, ¿o acaso no hubiese sido mejor que se hiciera a un lado de la carretera, contar hasta diez, o pusiera Disney o Sinfonola a todo volumen para no hacerle caso al necio, loco, que quizá no tuvo lo que la mayoría de nosotros tenemos, educación? Reitero, ¿acaso todos somos iguales, tenemos las mismas capacidades? No. En cambio, viene la otra, que ya me la imagino vestida de oficinista, saca la “jupa” sí “jupa”, porque cabeza y cerebro es lo que le falta, se pone a la altura del otro descerebrado y le dice con toda la falta de glamour, ¿que es que se viene cagando?. ¡Por Dios! Y así quiere cambiar el mundo, que cambie ella primero. Ojo, y no estoy diciendo con esto que yo sea una persona que todo se lo toma a la ligera; no, no. Al contrario, soy una persona de carácter muy fuerte que quizá hubiese dicho algo mucho peor si la situación lo hubiese ameritado, pero por que le toquen el pito a uno, no da para tanto. Otra cosa, que maña más fea la de los ticos de andar criticando todo lo que tenemos en Costa Rica; seamos un poco mas patrióticos y defendamos lo que es de nosotros y lo que nos identifica, ¡claro que somos el país mas feliz del mundo!, si no, como es que cuando le preguntamos a algún compa: ¿Que mae, cómo estas? Sea cual sea la situación en la que se encuentra, y debido a esa gran predisposición a sentirse bien, que ya forma parte de nuestro ADN, la gran mayoría nos responderá PURA VIDA auque se este cagando por dentro. ¿O no es así?

    Para terminar, les quisiera compartir una frase muy bonita que una vez leí y que trato de aplicarla cada vez que puedo, porque es una práctica milenaria, basada en que si quieres que te respeten, respeta y “procura que cuando hables, tus palabras sean mejores que el silencio” .Pura vida ¡Gracias!

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