Se ha dicho que su extraño comportamiento puede ser producto de la senilidad (eso de inaugurar cosas que no existen, arrogarse todos los méritos de un país y considerarse galán de telenovela mexicana), pero la evidencia histórica nos demuestra que más bien se trata de un antiguo y arraigado rasgo de su personalidad, que permaneció a pesar de las más duras críticas.
Lo sorprendente no es que sus compañeros del Saint Francis College lo catalogaron duramente, probablemente a muchos nos pasaría lo mismo con los nuestros, lo increíble es su obstinación y terquedad para que cincuenta años después aquellas palabras sean tan ciertas como entonces.

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*Imágenes tomadas del Anuario del Colegio Saint Francis de 1958, documento público.
3 Comments
Este país vive fantansías y problemas de persepción, como Arias.
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