
Porno cristiano, así como lo lee. En Brasil, el país con más católicos en el mundo, descubrieron una nueva forma de hacer dinero y tal vez hasta de ganar adeptos en el proceso: producir películas porno para cristianos.
Cuando la leí -en serio- la noticia me hizo el día; es de esos momentos en que uno agradece la existencia del Facebook, porque ocurrencias como éstas se riegan como pólvora, y todo el mundo hace chistes y comentarios sarcásticos al respecto. Otros, por dicha los menos, aprovechan el espacio como púlpito digital para predicar, y a uno no le queda más que leer y cagarse de risa durante tres horas seguidas.
Según la noticia, este nuevo competidor en la industria del sexo tendrá características especiales. Por ejemplo, las estrellan tienen que ser parejas felizmente casadas (heterosexuales, sobra decirlo). De este modo quedan por fuera de la oferta fílmica los tríos, las orgías, la zoofilia, las tan bien conocidas, exuberantes y cachondas esposas que llaman al plomero o al lechero apenas el marido se va para el trabajo, para que les ayude con sus necesidades, y los esposos lujuriosos que se levantan a la asistente en el escritorio.
No, no, no, nada de eso. Según los promotores de la idea “los esposos de una producción porno cristiana nunca deberán tener relaciones adúlteras, a menos que también se muestre el castigo por su pecado (dicho castigo puede ser distinto al ordenado por las escrituras, por ejemplo ser apedreados hasta la muerte)”.
Y lo único que puedo pensar al respecto es: ahí está el nicho para el mercado sado. Pero, ¿las escenas de castigo serán un bonus-track o se venderán por aparte? Además, ¿cómo dramatizarán el “castigo por los pecados”? ¿Con las ya tradicionales y bien conocidas herramientas de placer de la inquisición? “Posiciones hardcore en el potro”, “Chicas hot en la hoguera”, “Sexo sucio en la rueda”, “La Doncella kinky de Hierro”: estos podrían ser algunos de los títulos.
Más y más dudas saltan a la mente: ¿las películas recrearán historias de la Biblia? Esas llenas de relaciones entre familiares, de sexo con esclavas, de mandatos del tipo “ve y toma a la mujer de tu hermano”, de prostitutas: eso sí sería digno de ver. ¿Se imaginan algo como “Sodoma y Gomorra go wild” o “María Magdalena gets wet”?
Pero no se deje engañar, que el porno cristiano tiene sus restricciones (no se vaya a desatar la ira del Creador): quedan prohibidos los “actos degradantes”, y todo el lenguaje utilizado debe ser “correcto y basado en el amor”, o sea, en lugar de decirle a la pareja “que rica mamada”, habría que decirle algo así como “ay mi amor, qué amorosos y dulces besitos me das en mi cosita”, y en lugar de “qué buena cogida me acabás de pegar”, sería algo como “mi amor, muchas gracias por plantar con tantas ganas tu semilla.”
Sobra decir que no se puede utilizar el nombre del Señor en vano, así que nada de gemidos que más o menos digan “¡Oh dios!”. Ahí cae la censura.
Por otra parte, ¿la masturbación estará dentro de las prácticas que cuentan con el visto bueno divino, para ser mostradas y comercializadas por el bienestar de todos los fieles? ¿Y qué me dicen del condón? Como comentó atinadamente un amigo, debido a que este porno tiene, según sus creadores, fines educativos, probablemente solo podrán planificar con el método de Billings, pues de otra forma sería pecado (y volveríamos al bonus sado).
Cito: “¿Se imaginan la toma donde el marido analice el moco vaginal para ver si su esposa está en días fértiles o no?”
Sin palabras.
Y no entremos en el debate de las posiciones decorosas y cristianamente aceptadas, o no terminamos nunca.
Uno podría reírse el resto de la vida de este tipo de iniciativas, pero si algo nos demuestra la nueva idea del cristianismo es su envidiable capacidad de adaptación, esa misma que le ha permitido ser un protagonista dominante en Occidente por casi 2000 años. Es la misma adaptabilidad que le permitió acuñar las antiguas divinidades femeninas paganas en la figura de la Virgen María, y la misma que le ha facilitado la convivencia sin problemas con dictaduras de derecha o de izquierda, para mencionar solo un par de ejemplos.
Aunque desde siempre el cristianismo ha estado en guerra con todo lo relacionado al sexo, tal parece que ahora lo están pensando dos veces, e intentan poner en práctica el dicho de que “si no puedes contra el enemigo, únetele”, aunque, claro, en una patética y retorcida versión.
Yo por mi parte mantendré fuera de mi televisor, dvd, cama, sofá y cualquier otro espacio sexual a la Iglesia, de cualquier denominación que sea.
4 Comments
El cristianismo es parasitario. es fértil en cualquier terreno incluso con los erotizados brasileiros.
http://www.creasedcomics.com/video_page.php?id=30
adaptación del cristianismo, y del deseo. la represión hace rato que no es solo anti-sexual, es abierta y masivamente sexual. sigue sin ser una libre expresión, pero no solo en forma negativa. es como comparar la educación y los medios de comunicación, que una parece como la institución super asceta, la otra super lasciva, pero las dos diseñan los estereotipos y los malos gustos, o los códigos de vestido y los códigos de conducta. si hay estereotipos de lo que debe expresarse sobre lo sexual, los ‘escándalos’ se vuelven convenciones de ‘lo que tendría que ser considerado escándalo’, y el solo hecho de verlo en esos términos lo vuelve represivo. así no solo se naturaliza lo “normal”, sino también las “obscenidades”. por eso la política sexual es mentira que sea simplemente ‘provocadora’ o ‘controversial’, como dicen los conservadores (cuando los que solo pueden leer estos temas en ese modo son ellos mismos, que viven de dividir todo en normalidad y patología), sino que es todo lo contrario: tratar de abordar el tema de la sexualidad humana como algo que existe. las inquisiciones siempre han buscado invisibilizar sus sadismos así como la pornografía siempre ha creado patrones para vivir la sexualidad
En este artículo se entromete a la Iglesia Católica cuando ella no tiene nada que ver con esta idea del “Porno Cristiano”. La Revista Salvador es 100% evangélica. En mejor investigar bien antes de escribir.
Tenés toda la razón. Más cuidado!