Columna o Sección:
24/04/2012

Diego van der Laat: “Hacer las cosas con seriedad sin tomarse a uno mismo demasiado en serio”

Foto: Verónica González

 

::Luis Salazar::

 

Comenzamos esta serie de entrevistas con el arquitecto Diego Van der Laat, de la firma sanjosereves, después de la conferencia que diera el martes 17 de abril en la Antigua Aduana con motivo del CLEFA 2012. Jugador revelación de los últimos años en las canchas de la arquitectura nacional, ha participado en tres concursos para el diseño de edificaciones estatales, en dos de los cuales figura como ganador: el diseño del Plan Maestro del Parque La Libertad y el Museo de Jade.

 

Estadísticamente el equipo sanjosereves es el más efectivo del país, dos de tres, bola que pica en el área es gol. ¿Qué te dicen esos resultados?

No sé bien qué decirte. Dos de tres: así fue. Creo que no lo había mencionado antes, pero a mí me gusta pensar que ganar el concurso del Museo de Jade de alguna manera reafirma todo lo que hemos estado haciendo en el Parque de La Libertad, porque ganamos el Parque de La Libertad frente muchas oficinas más grandes, siendo nosotros solo tres personas -tres carajillos- y en ese momento sí pensamos “al rato fue suerte” pero al ganar este otro, uno dice “ok, no, aquí estamos, vamos a seguir creyendo en la manera como trabajamos”.  Me alegra el Museo, por supuesto, y también me alegra lo que esto hace por nuestro trabajo en el Parque La Libertad, porque es un proyecto muy bonito.

 

Haciendo un poco de indagación sobre las demás propuestas, en ambos concursos lo que parece generar una distancia entre la tuya y las demás es que vos tenés una sola idea, es clara, y es la que se muestra. ¿Crees que eso favoreció para ganar los concursos?

Definitivamente, entre más sencilla la idea es mejor. En algún momento escuché a Thom Mayne (arquitecto del estudio Morphosis, EEUU, ganador del Pritzker 2005), decir que “hay que buscar relaciones complejas entre componentes sencillos”. Los componentes del Parque La Libertad son todos muy sencillos, la relación que se crea entre ellos es mucho más compleja. Si uno empieza queriendo hacer esta cosa súper compleja o rebuscada, la idea no se trasmite claramente; es como entender primero la letra antes que la palabra entera y dejar que la oración y el párrafo vengan mucho después.

La idea de la piedra (conceptualización del Museo de Jade) es eso, es una piedra gigante partida en dos con una veta de luz en el centro. Es un poco literario, como posmodernón y a mí  gusta eso, como que de vez en cuando sea así: la idea sencilla hecha edificio.

 

Definitivamente una piedra gigante en el centro de San José se convertirá en un referente, posiblemente incluso se convierta en un rasgo con el cual identificar a la ciudad. ¿Cómo asumís esto?

(Bromea) Pues es un edificio inmenso enfrente de la Plaza de la Democracia… Dios mío… (Pone cara de angustia).

 

(Reímos) ¿Cómo se atreven ustedes?

Sí, es como raro.

 

¿Cómo te enfrentás a este reto donde la identidad del edificio e incluso la identidad del contexto están en juego?

Ya hablando en serio, respecto a la identidad de los edificios, te puedo decir que tenemos un lenguaje que se va desarrollando poco a poco en la oficina; un proyecto lleva al otro. Como lo comentaba en la conferencia, a base de repetición la oficina va aprendiendo palabras, como un bebé que repite abba abba hasta que un día dice agua y entonces puede pensar en aprender otra palabra. Yo no veo nada malo en eso, nadie puede estar reinventándose en cada proyecto, no es sano, supongo que practicar muchas veces consiste en repetir. Y así los proyectos terminan pareciéndose, relacionándose. En el Parque La Libertad hay una ventaja: como es un solo plan maestro los edificios tienen que tener una unidad, variaciones de un mismo tema. No es que sea fácil, pero esa identidad ya está definida.

Y respecto al contexto, me parece que lo mencionamos en la memoria descriptiva del proyecto: que hicimos que una arquitectura sencilla se integrara a sus alrededores, que ofreciera espacios públicos y áreas verdes, pero que a su vez se aprovechara de su condición de museo para sobresalir del resto del tejido urbano y marcar el sitio. No es todos los días que uno como arquitecto tiene la oportunidad de diseñar un museo, definitivamente le íbamos a imprimir un rasgo muy característico.

El museo es como el sueño de todo arquitecto, es la tipología que mayor permite hacer un gran gesto como edificio y la creación de un punto de referencia. Entonces lo aceptamos así. Por ejemplo, en el concurso del Parque de la Libertad y en otros proyectos, creemos que la arquitectura tiene que dar un paso atrás y ser una plataforma, en este caso no, en este caso debe dar un paso al frente y que sea evidente.

 

Decís que a la arquitectura estatal le hace falta esa preponderancia, esa monumentalidad. ¿Qué otra característica sentís que le hace falta?

Le hace falta sobretodo recursos. En realidad casi no hay arquitectura gestada por el Estado. Por ejemplo, cuando un edificio gubernamental ya no da abasto se mueven a un edificio ya construido. No existe arquitectura gestada por el Estado, o al menos cuesta acordarse de casos.

Algo importante del Museo de Jade es que es uno de los pocos museos en el país construido para ser museo. La gran mayoría en Costa Rica, excepto por ejemplo el subterráneo (los Museos del Banco Central) son reutilizaciones de otros espacios. El Museo de Jade va a ser un edificio construido como museo y ese es un paso muy importante.

 

Casi al final de la conferencia decías que hay un espacio de los que diseñaste para el Parque La Libertad que te gusta por su olor. ¿Has tenido oportunidad de experimentar en algún proyecto con el olor, el sonido, cosas que no sean completamente visuales?

No, no. El que ha sido el tema recurrente en los proyectos desde El Bichito en Barrio Amón en el 2006 (Evento Su Casa En Vivo) hasta ahora es esto de los paños móviles. Y esto es muy visual, tiene mucho que ver con la filtración de luz a los espacios internos. En sonido, no sé, es más bien muy bonito cuando vos ves una pieza moverse pero que no se escucha. Eso me gusta.

 

Alguna vez escuché decir a Olman Hernández (director actual de la Escuela de Arquitectura de la UCR) que una exploración interesante es buscar que suene la lluvia sin entorpecer el espacio, porque uno siente que está en Costa Rica si escucha un aguacero.

Eso está muy bonito. (Asiente imaginándolo.)

(Después de un instante) Este espacio que mencionaba del Parque La Libertad me gusta, es un edificio largo, una escuela, muy industrial, muy gris, y de repente entrás a unos cuartos que dan a un ventanal inmenso donde la luz de afuera es amarilla y están todos forrados de madera. Y huele a pino, huele como a finca en Heredia.

 

¿Este espacio se hizo con estructuras de la antigua concretera que se podían reutilizar, o es completamente nuevo?

Es nuevo. De las estructuras de la concretera pocas estaban en buen estado. Solo la mitad de la estructura adonde se ubica el SINEM (Sistema Nacional de Educación Musical) y el Campo Ferial. La mayoría están tan viejas que se les hicieron pruebas a todas y no funcionaban; era mejor construir de cero.

 

Ya usaste Georges Perec como pseudónimo. ¿Qué queda ahora? ¿Qué se puede hacer después de eso?

Ya usé a Georges Perec y a Leonard Cohen.

 

¿Ah sí, usaste a Leonard Cohen como pseudónimo para cuál?

No, como pseudónimo no, porque en este concurso pasado no había que usar pseudónimo. Antes habíamos usado a H. Melville, que es Herman Melville y a Georges Perec.

 

¿Usaste a Melville? Eso sí da poder: ya escribí Moby Dick, ¿cómo no voy a ganar esto?

(Ríe) Además el mae tiene esta barba y la foto que puse (hace gesto intimidante)… Lo usamos como pseudónimo para Entre la Caña y el Pez y tenía mucho sentido. Para el Museo de Jade, digamos que está Leonard Cohen pero no como pseudónimo, solo como referencia. He pensado en ponerle al siguiente Kurt Vonnegut, pero bueno evidentemente ya no.

 

¿Y qué esperas que sea el siguiente, una reconstrucción?

(Ríe de nuevo). Es un tema eso de los pseudónimos. Yo recomendaría a la gente que estudia esto (Arquitectura) que lea y que escriba, eso ayuda a organizar las ideas. Hay que dibujar, sí, pero también hay que escribir.

 

Vos te ves extraño hablando de escritores en este ámbito.

Por eso yo digo que quería estudiar otra cosa. Una cosa que yo veo que pasa en las tesis de Arquitectura es que, por ejemplo, si a alguien le gusta el ajedrez en lugar de tomar la idea, las combinaciones o la dinámica del ajedrez y pasarla al diseño como proceso, se termina haciendo un gran cuarto para jugar ajedrez, se “brinca” muy rápido a la arquitectura. Esto que mencionabas antes de que los estudiantes hablen de un solo tema cuando exponen y que no se salgan por nada del mundo me parece muy bien como ejercicio. También me parece que los estudiantes deberían tener otro interés que no sea arquitectura, por lo menos uno. Como para alimentarse de algo.

 

En general los conferencistas con los que he hablado disfrutan más hablando de cualquier otra cosa, deben estar cansados de que les pregunten una y otra vez sobre sus proyectos. Digamos, a vos ¿cuántas veces te han preguntado sobre tus proyectos?

Además yo soy pésimo en eso. No podría decirte cuantos metros cuadrados y tal, terminaría contándote que se entra por acá y se camina por allá, que esta es una sala y eso un baño, soy pésimo en eso. Me parece aburrido, para eso comprás un libro de proyectos o una revista. Para alguna gente eso es Arquitectura, yo creo que la Arquitectura es otra cosa. Y eso fue lo que dije al principio de la conferencia, que esas ganas de no ser arquitecto, esa supuesta evasión es lo que ahora, creo, ha hecho la diferencia en la arquitectura que hemos hecho para esos concursos.

 

Vos decís: soy arquitecto pero con mis condiciones.

Exacto, soy arquitecto pero voy a pensar en otra cosa. (Ríe.)

 

Voy a citar algo que leí que habías dicho: “Los espacios son frágiles porque están en constante negociación, en constante cambio, es esa negociación la que me llama la atención”. Te pregunto, ¿cuáles negociaciones te han marcado, o de cuáles has sido testigo? O en caso de que no hayás encontrado negociaciones significativas, ¿cuáles has propiciado?

Recuerdo haber dicho eso, pero no sé en qué contexto. Creo que se refiere a la tesis y es porque se trataba de este espacio que cuestiona “el fin de la arquitectura”. Uno entraba a un espacio donde la geometría te permitía ver las líneas y planos del espacio en que estabas, eran un punto de referencia. Era como muy “azteca”, muy “solar”, porque en un día específico del año el sol entraba de cierta manera y estas líneas y planos se iban borrando y uno entraba como en esta especie de… (imita sonido “celestial” de dial telefónico en espera) que iba a durar nada más un segundo y ya después aparecía la primera línea, y una gradiente y con ella, poco a poco, de nuevo la espacialidad y el principio, otra vez.

Esa tesis empezaba con una imagen en negro y terminaba con una imagen en blanco. Entonces esa frase específica, creo que está hablando de esa negociación de esos espacios frágiles, digamos, en esa transición de la gradiente del negro al blanco, dos absolutos. Por eso no sé si es aplicable a…. no puedo responder tu pregunta. (Reímos.)

 

Ok.

Pero es que es de la tesis. Y a mí de esa tesis me cuesta mucho hablar. Todavía no estoy en paz.

 

¿Te sigue dando vueltas?

Sí, a veces viene, al rato se va.

 

¿Y qué, por ejemplo, es algo de lo que te sentís satisfecho?

Me gusta ver para atrás y darme cuenta que en el trabajo de los últimos 5 años hemos trabajado duro y hemos sufrido pero sobretodo nos hemos reído bastante. (Se distrae viendo hacia afuera, luego se incorpora.) “Hay que hacer las cosas con seriedad sin tomarse a uno mismo demasiado en serio…” Eso me dice mi tata.

 

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