
:: Édouard Leport ::
Hace pocos días fue el 8 de mayo. En Francia es un día feriado. Claro, ¿cómo no podría serlo? En 1945 la Alemania Nazi capitulaba frente a los ejércitos de los aliados (principalmente el estadounidense), y Francia se declaraba liberada de la ocupación.
Hace pocos días fue el 6 de mayo. En Francia no fue un día feriado, pues era domingo, pero era el día de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El candidato del partido socialista, François Hollande, resultó electo presidente de la República francesa. Segundo presidente socialista en la historia de la quinta República, fundada en 1958.
Este 2012, el 8 de mayo, el presidente electo conmemoró, como todos sus predecesores lo hicieron, la liberación de Francia de la ocupación nazi. Ocupación con la cual buena parte de la élite colaboró, frente a la cual la inmensa mayoría de la población fue completamente pasiva, y contra la cual una minoría infinitamente pequeña resistió.
Este 2012, el 8 de mayo, nadie se tomó la molestia de recordar lo que pasó en Francia en 1945, donde todos los pasivos se proclamaron resistentes y raparon a todas las mujeres que sospechaban haber tenido algún tipo de relación demasiado cercana con soldados alemanes. Este 8 de mayo nadie se tomó la molestia de subrayar que no se hizo mucho, hace 67 años, en contra de todos los hombres de élite económica y política que colaboraron abierta y directamente con los ocupantes nazis.
Nadie se tomó la molestia tampoco de recordar que ese mismo 8 de mayo de 1945, al oír la noticia de la liberación de Francia, una gran cantidad de personas colonizadas de Argelia sintieron el viento de la libertad y empezaron espontáneamente a marchar en las calles al grito de ¡Argelia Libre! Después del esfuerzo hecho por los(as) argelinos(as) durante la guerra para defender a la metrópolis colonizadora, parecía solamente justo que obtuvieran su propia liberación. Pues no fue así. En Setif, pequeño pueblo del noreste de Argelia, un policía francés le disparó a un joven scout que sostenía una bandera nacional argelina. Éste fue el inicio de lo que se conoce hoy como la masacre de Setif, Guelma y Kherrata, donde la policía y el ejército franceses dispararon contra las marchas pacíficas. Hasta el día de hoy no existe una versión oficial de lo que pasó el 8 de mayo 1945 en Argelia, las autoridades francesas reconocen oficialmente 1.165 muertos, mientras que las autoridades estadounidenses presentes en el sitio elevan las cifras a 20.000.
Aunque en el 2007 el embajador francés en Argelia reconoció la masacre de Setif como una “tragedia inexcusable”; parece que la Historia es más magnánima que el embajador, puesto que la Francia de los derechos humanos se excusó a sí misma y considera que no vale la pena reabrir las-heridas-del-pasado-que-dividen-sin-propósito…
El año pasado no se celebró el 50 aniversario de otra masacre, la del 17 de octubre 1961. En plena guerra de independencia, el FLN (Frente de Liberación Nacional de Argelia) había decidido llevar la guerra al suelo de la metrópolis. Así, movilizaron la población argelina que vivía en la metrópolis para luchar desde adentro. Después de numerosos atentados contra comisarías, de asesinatos de policías y de otras acciones directas violentas, el FLN decidió organizar una marcha pacífica nocturna en París para protestar contra el toque de queda específicamente dirigido a las personas argelinas. El jefe de la policía parisina, Maurice Papon, antiguo responsable de la policía en el gobierno colaboracionista de Pétain, fue el que instauró esta medida. (Cabe rescatar aquí que 6 años después del final de la segunda guerra mundial fueron pocos(as) los(as) que se extrañaron de una medida hecha exclusivamente para un grupo étnico-nacional… El problema de la falta de memoria histórica no es nada nuevo.) Este alto funcionario del Estado francés fue el que dirigió la represión de la manifestación del 17 de octubre 1961 y fue él quien, de acuerdo con la voluntad del salvador-de-la-democracia-francesa, el ilustre Charles De Gaulle, ordenó a los policías a utilizar todos los recursos posibles para reprimir. Aquí también hay un batalla de cifras que demuestra muy bien la incomodidad que tiene el Estado francés para tratar estos temas. La policía reconoce 2 muertos para esa noche, los historiadores oscilan entre 30 y 200, según sus tendencias políticas.
Hablando de historiadores, me acuerdo de una sabrosa anécdota. Hace unos años, en la universidad en Francia, tenía clases de historia los martes en la mañana. Resultó que la guerra de Argelia estaba en el programa ese semestre y, aquel martes 17 de octubre, estábamos hablando precisamente de esto. Ocurrió que ni mi profesora – bastante progresista en general – ni ninguno(a) de mis compañeros(as) habló de este revelador episodio de la historia colonial del país.
Este año 2012 apuesto a que tampoco se celebrará el 50 aniversario del final de la guerra de Argelia, en parte debido a la masacre del 8 de mayo de 1945 y en parte porque la masacre del 17 de octubre de 1961 fue un momento clave de su desenlace. No se celebrará este año lo que sucedió en 1962, donde Francia perdió su última colonia y donde Argelia ganó su independencia.
De todos modos, este 6 de mayo de 2012 Francia sí celebró. Se celebraba tanto la victoria del socialista como la derrota de Sarkozy. En efecto, esa campaña electoral tenía todos los aspectos del peor show de tele-realidad, donde el público vota para eliminar a un candidato. Al final no importa tanto quien gane, lo importante es que el programa siga y que pase algo divertido antes del corte comercial.
Segundo presidente socialista entonces, François Hollande, como ya se sabe, no se opone a la economía capitalista ni a los mercados financieros. Probablemente no se opondrá a la política de rigor que la Unión Europea no fallará en imponer a Francia, ya en crisis, pero ocupada por asuntos de otra importancia: el espectáculo electoral. La crisis esperará; de todas formas solo vamos a hablar de ella por los próximos años. Hollande no se opone tampoco al racismo de Estado, ya que él también reconoce como válidos los debates propuestos por Marine LePen, jefa del Frente Nacional e instigadora del “fascismo respetable”. Acepta hablar de los(as) musulmanes(as) como un problema, de la inmigración como una amenaza y de la seguridad ciudadana como una prioridad absoluta.
Lo vimos: no se opone tampoco al pasado colonial ni al presente poscolonial del país.
Mis “compatriotas” eligieron la derecha rosada en contra de la derecha extrema. Nos queda a todos(as) nosotros(as), de aquí y de allá, decidir de cuál lado de la Historia estamos y cuáles memorias celebramos. Y esta decisión no se hace una vez cada 5 años; se hace todos los días.







Pero los musulmanes son un problema, también los judíos, los cristianos, etc.
En esa época creo que no se trataba tanto de religión sino de pueblo colonizado y de deseo de independencia y auto-determinación…
Yo estoy de acuerdo que cualquier tipo de religión es un problema porque bajo la forma que sea es una institución de dominación pero no impide analizar la situación actual en la cual el Islam esta siendo discriminada no como religión sino como símbolo de la barbarie; y eso no es otra cosa que un proceso colonialista. Por lo tanto me parece válido oponerme a cualquier tipo de colonialismo incluso si eso implica defender temporalmente el islam, o más bien las personas que practican el Islam y que son discriminadas por ello.
Recuerdo, cuando estudié en Paris, un par de cosas. Una estudiante de doctorado, velada a la que el hermano iba a dejar y traer a la universidad; un italiano que fue amenazado a ser degollado porque tenía una novia musulmana.
Esta polarzación es una consecuencia de la colonización y la dominación, y, evidentemente la prohibición de manidestaciones religiosas, símbolos externos, etc, lo que causaría es una situación peor.
También pienso en algunos paises que al lograr liberarse de la dominación y colonia de Europa, llegana la maravillosa democracia (impuesta por occidente), y lo primero a hacen es elegir un gobierno o régimen islamista.
Yo la verdad no tengo ningún aprecio por las religiones, ni por las democracias, ni por las colonizaciones. Eso sí, no todas son equivalentes, hay unas más detestables que otras.
De acuerdo con Busta… hay un temor a ser políticamente incorrecto si se critican las prácticas religioso-políticas que son minoritarias en los países de la Unión Europea… Eso limita el análisis crítico indispensable para impulsar/apoyar un proceso emancipatorio… No hay superación del conolonialismo si se dejan intactas las instituciones religiosas monoteístas dominantes… Claro, la trampa mediática enmarcada en los términos “problema inmigratorio” y “seguridad nacional” debe ser puesta en evidencia, sin lugar a dudas…