Columna o Sección:
27/09/2012

Los nublados del día

Autor:

Foto: J.Arguedas/EFE

:: Bryan González Hernández ::

Si me lo preguntan, en Costa Rica aún se está esperando a que se aclaren los nublados del día. Y esa espera nos nubló la vista –y la mente-, y por eso nunca comprendimos el significado de la noción de “independencia”, y por consiguiente nunca dejamos de lado el pensamiento colonial, razón, quizás, por la que somos una sociedad tan retrógrada e hipócrita. Por eso la iglesia católica se mete hasta en nuestras camas, mutila nuestra sexualidad mientras juega a la economía del casino con el diezmo.

Nunca dejamos de ser colonia, y más bien parece que hemos profundizado el colonialismo; lo reinventamos. Meneamos más el rabo y aprendimos mejores trucos y piruetas para ver qué país imperialista nos absorbía, y así ser su colonia faldera.

Somos una colonia fiel y obediente, y como no sabemos qué es la “independencia”, sonreímos mientras nos ultrajan. Por eso nuestro lema comercial para que nos invadan los “turistas” es el “¡Pura Vida!”

Nuestra hipercolonialidad nos lleva a firmar Tratados de Libre Comercio que recuerdan el intercambio de oro por baratijas, y a tener sueños mojados con ejércitos extranjeros en nuestras calles. Nos facilitó la venta de nuestras universidades públicas al Banco Mundial, ya que el entreguismo, la acriticidad, poca inteligencia y las ansias de poder y lucro hicieron de las rectorías más bien una suerte de mafias encargadas de desmantelar las universidades y hacerlas instrumentos coloniales para la producción de mano de obra barata, especializada y analfabeta política. Es mediante las universidades, ya coloniales, que el Banco Mundial se apropia de los conocimientos y de las riquezas de los pueblos indígenas.

Nuestra sociedad es imbecilizada por las empresas de información masiva, que además propagan la dominación cultural, saturándonos de una programación barata y absurda que sólo transmite los valores hegemónicos, ya en decadencia.

El pasado 15 de setiembre –en realidad todo 15 de setiembre- celebramos, no nuestra independencia, pues las colonias no son independientes ni soberanas, sino nuestra colonialidad. Nos adscribimos a una guerra en la que nada tenemos que ver, y que ha sido declarada para no ser ganada. La guerra contra el narcotráfico no pretende acabar con el problema de las drogas, sino que es una estrategia militar de posicionamiento geopolítico para el control y la vigilancia de los recursos por parte del ejército de EEUU.

Esto me hace pensar en la grotesca caricatura de unos grupos oligárquicos mafiosos, adictos a las drogas, que reciben su ración gratis por parte de los mismos narcos, y además reciben el beneplácito de la potencia hegemónica para desmantelar al país y enriquecerse con su ruina, a cambio de que mantengan la prohibición a las drogas, aprueben leyes de emergencia y mantengan viva la guerra.

Nos pensamos independientes pero somos una sociedad totalmente sumisa y respetuosa de la autoridad que la pisotea y la humilla. Nuestro pensamiento es tan colonial que aceptamos y creemos religiosamente que lo más “democrático” es ir a votar cada cuatro años, ser parte del circo electoral, que nos trae a los mismos payasos de siempre que interpretan melodramas por un tamal.

Que se haya impuesto un Estado Policial, con un avanzado proceso de militarización es la mejor prueba de que la “independencia” no figura en nuestro diccionario colonial mental. Costa Rica participa año con año en ejercicios militares conjuntos y envía policías a entrenarse en la Escuela de las Amércias, en EEUU, famosa por sus cuadros de honor, todos unos asesinos. Los permisos que la Asamblea Legislativa le otorga a EEUU para que sus embarcaciones militares violenten nuestro territorio, son la muestra más vergonzosa de nuestra hipercolonialidad y de la ignorancia de quienes posan sus nalgas en las curules del congreso.

Ni qué decir de la presencia omnipotente de la institución más genocida y epistemicida de la historia, la iglesia católica, siempre aliada de dictadores como Hitler y Pinochet; que junto a las iglesias de garaje han colonizado nuestras mentes y nuestros cuerpos. Es humillante que Costa Rica sea aún un estado confesional, y que por esto, esos reprimidos e ignorantes sexuales que son los sacerdotes y los grupos religiosos conservadores tengan tanto poder sobre los temarios de nuestras instituciones educativas. Son a ellos a quienes debemos responsabilizar por el número creciente de niñas embarazadas, así como de femicidios y crímenes de odio sexual por sus posturas misóginas y homofóbicas.

Hoy celebramos nuestra colonialidad con bombos y platillos, desfiles y patrióticas. Nos sentimos felices, y eso parece ser suficiente, una felicidad resguardada entre murallas, portones, alambres navaja, prisiones impenetrables e “infugables” que nos resguardan mientras vemos Combate o algún programa barato de la televisión gringa… No somos libres. El día se aclaró pero nosotrxs continuamos entre la niebla.

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2 Comentarios

  • Brian, gracias por tan mordaz crítica. la tomaré como material de trabajo para mi curso “Didácticas para la construcción de conocimiento” de una maestría que le apuesta a la Teoría Crítica y a la Pedagogía Crítica- Pienso muy similar a vos.. seguimos en una horrorosa hipercolonialidad…. en la Colonialidad del poder…

  • Aplaudo mientras siento como la amargura necesaria de la realidad me recorre el cuerpo.

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