01/10/2012
Tema: Ciencia

La fe es más barata que la varilla de construcción

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Históricamente los desastres naturales han desatado clamores al cielo, pero en un caso como el reciente terremoto del 5 de septiembre, las voces son de agradecimiento por la protección otorgada por una mano divina.

Están los relatos pintorescos como el del Apóstol Rony, quien desde la semana anterior al terremoto ordenó a las fallas terrestres “ordenarse quietamente” (sea lo que sea que eso signifique), tal y como consta en su página de Facebook. Demás está decir que Rony pudo revelar este mandato hasta después de ocurrido el temblor, supongo que por decisión unánime de su “Equipo Profético”. ¿Quiénes somos nosotros para discutir con los profetas?

 

Sin embargo, son otros casos los que me resultan más alarmantes, por lo desapercibidos que pasan siendo tanto o más dañinos que los delirios de apóstoles autonombrados.

Me refiero a mensajes como los que da la Presidenta Laura Chinchilla. Según sus declaraciones “lo primero que debemos decir los costarricenses es que a Dios gracias no hay pérdida de vidas humanas” (entrevista en CNN), o cuando habla a los guanacastecos para recordarles que “es casi un milagro” que la destrucción no fuera mayor, tal cual lo titula este artículo de La Nación, ni qué decir de esta nota de InfoCatólica en el que asegura que los daños no fueron  muy graves porque somos un pueblo muy creyente, una tierra bendita. En repetidas ocasiones me he preguntado sinceramente si aseveraciones de ese tipo se deben a una profunda creencia religiosa por parte de la mandataria, o si simplemente le está diciendo a los ticos, un pueblo católico más por costumbre que por convicción, lo que esperan oír.

Asumo el riesgo de ser tachada de intolerante, pues expresiones de corte religioso se cuelan en nuestras conversaciones más cotidianas. No obstante, en el contexto del manejo de las relaciones Presidenta-Iglesia Católica, además de la posición de su gobierno ante la FIV o los derechos de las parejas del mismo sexo (entre otros temas), estas declaraciones no deben tomarse como casuales.

Además, esa misma costumbre de meter a Dios, a la Virgen Santísima y al santoral en pleno para agradecimientos de toda naturaleza nos hace perder la perspectiva de lo que implica lo dicho por Doña Laura. Según esta nota de 94.3 Reloj:

“La mandataria reconoció que las consecuencias del terremoto pudieron ser devastadoras y agradeció a Dios y a la Virgen de los Ángeles que no pasara a más que pérdidas materiales.”

Esas declaraciones son tan crueles y desatinadas como las que dio durante su presidencia Abel Pacheco, quien, como excusa para apoyar la invasión a Irak, dijo que si él tenía que elegir entre salvar de la muerte a niños ticos o iraquíes, elegía a los nacionales. A él esto le costó unos días de intranquilidad (tristemente la máxima justicia a la que podemos acceder); en cambio, para ella sus palabras parten sin novedad.

Se levantan, de manera natural, varias preguntas: ¿Merecen Turquía, Indonesia o Japón, por poner ejemplos de países cuya mayoría de habitantes no es católica, los terremotos con inmensas pérdidas humanas y materiales que han tenido (algunos en más de una ocasión)? Tal vez el no creer en un dios católico los deja desprotegidos de tanta bondad. Pero… ¿y los terremotos ocurridos en Centroamérica y México? Acá los habitantes son tan devotos como nosotros, sin embargo han tenido que llorar muchas muertes, ¿qué pasó en esos casos? Es más, en nuestro propio país, no hace tanto tiempo, como consecuencia del terremoto en Cinchonaun pueblo completo desapareció, se derrumbaron varios caminos y más de 15 personas perdieron la vida. ¿Teníamos menos fe hace tres años? ¿O simplemente Dios y la Virgen nos protegieron más en esta ocasión por sus sabios y (ante todo) incuestionables designios? Si es por protegernos, ¿no hubiera sido más efectivo evitar el terremoto en vez de las fatalidades que causa?

La gota que derramó mi vaso viene de la actualización que la periodista Mishelle Mitchel publicó en su cuenta de Facebook (el cuadro rojo es aporte mío). Ante la pregunta de por qué en nuestro país un terremoto de esta magnitud no causa tanta destrucción, la contundente respuesta de Doña Laura fue: “La Fe” (las mayúsculas no son aporte mío). ¡Ah! ¡Pura vida! De haber sabido que la fe es capaz de apuntalar una casa no me gastaba la plata en hacerla antisísmica ¡A final de cuentas la fe es bastante más barata que las varillas de construcción!

 

 

Dar a la fe el papel de ente protector resulta absolutamente peligroso. Podría dar a entender que tener fe es suficiente para librarse de eventualidades por las que en realidad hay que buscar una solución activa. Por más devoción cristiana que tenga una familia, si no construye su casa en un terreno adecuado y con normas de seguridad suficientes, tarde o temprano se verá afectada por alguno de los variados desastres naturales a los que nuestra latitud nos expone. A sabiendas de esto, es imprudente achacar a la fe la protección obtenida, y asumiendo la posición de autoridad que reviste a un presidente, declaraciones de este tipo son simplemente irresponsables.

Al atribuir a la fe la ausencia de daños mayores Doña Laura desconoce, por ejemplo, el aporte  del Código Sísmico a la construcción. El fin de este documento es “…que las edificaciones y otras obras civiles que se diseñen y construyan de acuerdo con sus lineamientos, garanticen la vida de sus ocupantes, mantengan su integridad estructural y protejan los bienes que en ellas se alberguen”. En definitiva una de las cosas que, para variar, se hecho bastante bien en nuestro país.

Hacer invisible esta contribución significa un total ninguneo hacia los ingenieros, arquitectos y científicos que vieron la necesidad de generar guías de construcción ajustadas a la realidad nacional, precisamente con el fin de proteger la vida de las personas. Desde mediados de los setentas, generaciones de profesionales se han dedicado a la investigación sobre el fenómeno sísmico, la manera en que afecta nuestro país y las formas de construcción más seguras. Los resultados de todos esos aportes han quedado ampliamente demostrados, pero cuando llega el momento de reconocer de forma pública el esfuerzo científico, la presidenta lo ignora olímpicamente y atribuye la ausencia de daños y pérdida de vidas a La (intangible) Fe.

¡Qué bofetón para todos estos investigadores! ¿No?

La costumbre no puede absorbernos y la fe (de ningún tipo) debe cegarnos. Cuando opinamos, debemos hacernos dueños de nuestras palabras y asumir las consecuencias que vengan con ellas. Las personas sobre las que recaen posiciones de autoridad no pueden desconocer el peso de su mensaje, que debe tener como fin informar de manera correcta y ante todo responsable.

Si no lo hacen, es nuestra responsabilidad señalárselo.

8 Comentarios

  • En el caso de los políticos, decir que fue “gracias a Dios”, “la fe”, “la virgencita”, etc., parece ser un modo menos feo de decir “no tengo ni puta idea”.

  • Totalmente de acuerdo, mucha gente le atribuye a la fé o a algún ente, todo lo que acontece, porque de igual forma si hubiese habido muertos, entonces era la voluntad de dios. Así pasó cuando un huracán, que supuestamente venía para Costa Rica se desvió para Nicaragua, y la gente aseguró agradecida, que fue la virgen la que nos salvó, pero claro se lo mandó a Nicaragua, en donde hizo destrozos y murió mucha gente, pero que gran cosa!, nos salvó a nosotros.
    Y si, es una pena tener que escuchar a la presidenta, quien supuestamente nos representa ante el mundo, haciendo semejantes afirmaciones.

  • Muy buen articulo, propongo asi como somos el pais mas feliz del mundo, exportar nuestra fe a los paises que la necesiten, ya que al parecer aqui nos sobra (pero nos falta agua por otro lado…). Eso si, habra que incluirla dentro de los tratados de libre comercio para que esa fe nos llene las arcas del estado con dinero fresco y “santificado”.

  • Excelente artículo Nati!

  • Sí mi madre lo leyera bajaría todos los santos del cielo, muy buen artículo.

  • Muy buen articulo… si bien no ando por la calle intentando cambiar las creencias de los demás… estoy de acuerdo con que la presidenta debió lucir un punto de vista mas objetivo y resaltar el impacto positivo del Código Sísmico que sin duda alguna es uno de los poquitos “trapitos de dominguear” que tiene nuestro país en materia de leyes. En relación a la fe creo que no hay nada mas peligroso que una “verdad absoluta” pues no deja espacio a discusión, convivencia, pluralidad

  • Es de risa, pero una realidad que verdaderos charlatanes se autoproclamen apóstoles que aseguran tener capacidad de que el planeta les obedezca. Pero es claro que, al no haber obedecidole al “Apóstol Rony”, la fe de él y su team es mas pequeña que un grano de mostaza (citando a Jesús). Soy cristiano, y les digo que es una mala interpretación de él y la presidenta sobre la interacción divina y el mundo. En mi congregación manejamos un término que nos agrada para dejar claro el asunto, le decimos: oracción! Has oracción hermano, decimos. Lo cual significa: haz lo necesario y pídele a Dios que bendiga el esfuerzo. Excelente artículo.

  • Exc. Natalia.

    Esto nos recuerda a otros eventos actuales y lo que pasaría si el clérigo polítco se apoderase del científico; i.e. cuando se rompa el código sísmico (entre otros códigos) para justificar el fantasma del “crecimiento” económico: http://blogs.nature.com/news/2012/05/italian-earthquake-toll-highlights-poor-preparedness.html . Lo interesánte es que en ese caso ya no sería la falta Fe la que destruiría a una Costa Rica, sino los científicos “incompetentes” y el pobre político: http://www.nature.com/news/2011/110914/full/477264a.html . Para la última fase de un desastre secular y no un salvación milagrosa, el clérigo político recurre a la misericordia de la ignorancia divina: http://www.nature.com/news/366-days-nature-s-10-1.11997

    Eso solo para una pequena predicción y sin saber quién realmente tendría la culpa en el caso de un desastre, sea el de Italia o en futuros desastres en Costa Rica. El punto es solo uno. La Comisión Nacional de Emergéncias http://www.cne.go.cr/ debería haber abiertamente condenado las palabras de los políticos Costarricences. Porque cuando “dejemos” que la naturaleza nos gane, van a ser el CNE y otros benévolos los encargados de explicar al Pueblo la presencia de Satán entre sus rangos.

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