
:: Psj ::
El día que lo dije por primera vez al frente de mi mamá, me miró extraño, como si acabara de gritar alguna blasfemia (no es que me preocupe ser blasfemo). No es ni será la primera vez que pasa. La palabra sale de mi boca y me miran como si estuviera “ofendiendo a mi gente” y a mí mismo.
Por alguna razón no está mal si el mecánico lo dice, si el pulpero lo dice, si el chofer del bus se lo grita a un conductor poco precavido. Está bien si algún chata se lo dice al amigo cuando le nace, está bien si se lo dice un médico a su colega como algún tipo de humillación burlista, está bien si lo dice un niño de kinder que tiene padres “responsables” que hablan así al frente de su hijo. Parece que esta súper bien cuando el taxista que me lleva a la casa le grita “playazo” a su colega desde la ventana del taxi en movimiento.
Es difícil llegar a un punto en la vida, identificándose a sí mismo como gay, donde tenés suficiente paz para imponerte cuando es necesario. Claramente a la mayoría (no a mí específicamente) los crían preparados para esconder lo que son, especialmente en situaciones de riesgo, y claramente no me voy a pelear con el taxista que probablemente esté armado. Pero hay que darse cuenta de algo: esconder lo que se es, es proveerle al ignorante todo el poder. Es doblegarse ante lo que se ve bien para los demás.
El término “playo” no me ofende, y no voy a decir que no me tomó un tiempo llegar hasta este punto. Incluso haciendo un poco de memoria me tomó un tiempo considerable aprender a restarle importancia. Pero he ahí la magia del asunto: restarle importancia es restarle poder. Y más aún, para mí usarlo yo mismo en mi vocabulario implica desmitificarlo. No me ofende y lo uso, y no me importa.
Creo que la gran mayoría de personas gays se han encontrado en una situación de homofobia al menos en algún punto de su vida. No tiene que ser de manera violenta, ni físicamente, pero claramente a la mayoría de nosotros nos han visto mal, hemos sido víctimas de chismes, algún retrógrado burlista nos habrá dicho algo o algún familiar reza por nosotros todas las noches para que al final de los días no salga un monstruo gigantesco de la tierra y nos lleve a las profundidades del inframundo. Pero lo que nos hayan hecho y cuánto nos victimicemos al respecto es muchísimo menos importante que la manera como reaccionamos, y en este caso me refiero a cómo reaccionamos para nosotros mismos.
Hace un tiempo escribí un ensayo pequeño en inglés de por qué me identifico más con el riot grrrl que con la mayoría de las “causas gays”. Y aunque me asegure de clarificar que un tipo de calzoncillo de cuero o uno en zancos, con body paint y alas, no me representa como hombre gay ni como miembro de la comunidad, aún hay mucho que no se ha dicho. No seré el hombre más masculino del mundo pero tengo muy claro que montarse en una carroza a besuquearse con un extraño no me representa en lo más mínimo.
En el mismo ensayo, comenté sobre lo que para mí es “activismo personal”. No es necesario unirse a una “ruta del beso diverso” que francamente pienso que es una vergüenza, o empezar a ir solo a bares gays, o empezar a hacerte adicto a Lady Gaga y a Beyoncé. Creo firmemente que parte del activismo gay no implica identificarse como uno usando estereotipos, sino sostener lo que se piensa y lo que uno siente que es identidad homosexual, y luchar por hacer respetar la manera en que se vive la vida.
Ejemplo: a muchos gays les encanta cierto tipo de música o películas porque representan lo que “ellos son”, y muchos (no todos, claramente) confunden eso con identidad gay. Música electrónica, Liza Minelli, musicales, Madonna y todos esos pequeños detalles que ODIO que asocien conmigo porque claramente no tienen nada que ver con lo que soy o con lo que hago. Piense en esto: si usted piensa que eso es cultura gay e identidad gay… ¿que es la cultura e identidad heterosexual? Claramente no hay respuesta porque por alguna razón el ser heterosexual le da el derecho de ser un individuo con unos gustos y un estilo de vida que no le incumbe a nadie más, y que por ser heterosexual a usted no le gusta cierto tipo de música especifico, o cierta expresión cultural X, etcétera, etcétera.
Hay que aprender a no moverse con las masas y sostenerse en lo que se cree. Que la idiosincrasia sea lo que nos une, no lo que la sociedad espera que hagamos, porque en ese caso estaremos dando pasos atrás.
Playo
Léalo varias veces y se va a dar cuenta de que la palabra pierde sentido. Le roba significado, ya no es tabú ni insulto. Es un cascarón: y eso es lo que hay que lograr. Nunca he oído a mi papá decirlo, a mi madre muchísimo menos… A mi hermana tal vez una vez y en broma, por la comodidad de haberme oído decirlo alguna vez. Siéntese en una mesa de hombres heterosexuales de mente cerrada: ellos lo dicen mínimo cada 5 minutos (mae- mae- playo- mae).
Ya no me importa y eso me da paz. Mis amigos y amigas heterosexuales saben que pueden decirlo frente a mí, que yo también lo uso y que no es una palabra prohibida. Que no me voy a resentir si se refieren a alguien como un “playo” o si me lo dicen en son de broma.
Hay un movimiento, parte riot grrl y parte feminista, al que la gente se refiere como “Stop Slut Shame” e implica eliminar el sentimiento de culpa que la sociedad busca que las mujeres sientan por tener una sexualidad funcional, control sobre su cuerpo y apertura sobre su vida sexual. Incluso eliminar el efecto de las palabras despectivas usadas contra las mujeres que tienen una sexualidad abierta e independiente. He acá un pequeño ejemplo del trabajo “gráfico” del movimiento:

Con este ejemplo de Slut Shaming, quiero hacer referencia a que el mal de las palabras lo hemos creado nosotros mismos. Nosotros somos los que le dimos a la gente el poder de decirnos playos y hacernos sentir mal. Todos podemos adueñarnos de las palabras y quitarles el poder. No hablemos solo de esa palabra, piense en todas esas palabras ofensivas para usted… y piense bien si deben tener ese efecto. Claramente yo ya se lo quité. Estaría bien que, gay o no, usted también se lo quite.
Cierro con una imagencita que me encontré en Internet. Es un quote de una canción de una de mis bandas favoritas, Bikini Kill, se llama “Double Dare Ya” y creo que es importante tener esto siempre en mente. Y claramente, de una manera u otra, por favor: “Let’s stop the Fag Shame”.

(Se imagina a su mamá diciendo playo? Ja, ja, ja)







Qué dicha, porque me encanta usar esa palabra.
Exc articulo… muchos compartimos ese pensar… no todo es gaga style… para gustos los colores!
Me identifico 100% con este artículo, es lo que siempre digo cuando me preguntan sobre mi sexualidad.
Y mi mamá pasa diciendo playo a cada rato.