
Gary Gilmore fue un tipo cuyo único logro en la vida había sido cometer el homicidio de dos personas y haber sido ejecutado por el estado de Utah por ello. Su ejecución sirvió para que Norman Mailer escribiera, unos años después, “La canción del verdugo”, que fue publicada en 1979 y que ganó un premio Pulitzer ese mismo año. Billetes van, billetes vienen, posteriormente tuvo dos adaptaciones cinematográficas para televisión, una de ellas protagonizada por Tommy Lee Jones. Sin embargo, en ninguna de esas adaptaciones se narra el hecho de que Gilmore era, a pesar de ser un homicida, un donante de órganos. Sus corneas fueron posteriormente trasplantadas a otras dos personas.
Esto no paso por alto para una banda semioscura de punk inglés The Adverts. Gary Gimore‘s eyes es, de algún modo, la canción que siempre he querido escribir como un cuento. Un tipo se despierta en la camilla de un hospital y se da cuenta de que hay algo mal, que su mirada tiene algo diferente, algo que no le gusta nada pero que de cierto modo le atrae; las enfermeras lo ven con miedo, su comportamiento es errático y enojado. Ahí es cuando recuerda que Gary Gilmore fue ejecutado, y que Gary Gilmore era donante de órganos. Está viendo a través de los ojos de Gary Gilmore, el asesino, ve y entiende el mundo como un psicópata como alguien “malo” y entiende, después de una vida de normalidad y buena ciudadanía, esa maldad. Los ojos reciben mensajes y los envía al cerebro, dice la canción, y concluye que no hay garantía para que el estímulo sea tomado de la misma forma.
Uno a veces siente estar condenado a repetir alguna acción eternamente. Bioy Casares lo dice magistralmente en su cuento “La trama celeste” cuando habla de los vuelos de prueba que realizaba el aviador Irineo Morris, quien decía que tanto había realizado esos vuelos de prueba que, inevitablemente, llegó a realizar uno sólo. Para mi esta acción eterna y única parece ser el que, cada vez que algún anarquista decide taparse la cara e ir a una manifestación, deba yo escribir algo al respecto.
El pasado nueve de octubre se realizó una marcha estudiantil en contra del veto presidencial al proyecto de ley 17342, conocido popularmente como “ley de fotocopiado”. Hubo antimotines, pasamontañas, pichazos y pedradas. Por supuesto, posteriormente corrieron los videos en los noticieros y los reportajes de periodistas que aparentemente consideran que “Anarquía” es un nombre propio de una organización, que remite a todas las películas de acción malas que se han hecho, y no una posición política que está presente en la historia occidental desde principios del siglo XIX. Eso es de esperarse, billetes van y billetes vienen, hay que hacer un reportaje que venda, ojalá que venda algo vaciado de contenido, o cualquier cosa que parezca información, y solo ofrezca miedo y moralina. Especialmente moralina.
La política y la vida social costarricense han estado cruzadas, desde principios del siglo pasado -pasando por las reformas sociales de la década de 1940 y la instauración de la segunda república, y hasta nuestros días- por tres ideas básicas: moderación, verticalidad y paternalismo.
El proceso de construcción política y social del “ser costarricense” representa la idea de la moderación política en contra de cualquier tipo de radicalismo. Acá nunca existió el Partido Comunista, ni hubo sindicatos anarquistas, existió Vanguardia Popular, trabajadores honestos amigos del Dr. Calderón y de Monseñor Sanabria, desprovistos de toda carga ideológica radical, un “comunismo a la tica” que no era violento, sino civil, que no tenía protestas sino desfiles del primero de mayo. Claro, a la espera de una central obrera como la Renum Novarum que los sacará de las garras de la violencia y el ateísmo y los llevará por el sendero de la cooperación patronal y la moderación. Todos lo vimos en los libros de texto de la escuela, la foto de los tres “caudillos” Calderón, Mora y Sanabria sentados sonrientes en el jeep, como amigos que van de paseo, depositando la grandeza de sus ideas en el pueblo que solo esperaba ansioso lo que su visión pudiera ofrecer. No se está cuestionando la importancia histórica y social de las garantías sociales, simplemente se señala la percepción vertical y paternalista de estas medidas y la asimilación del epígrafe “a la tica”. Características que cruzarán transversalmente cualquier tipo de acto político, oficial o no oficial, en Costa Rica a partir de ese periodo.
Es por eso que no sorprende ver sectores del mismo movimiento estudiantil pidiendo que sus compañeros de aula sean entregados, por el mismo movimiento, a las autoridades. Por eso no sorprende tampoco ver un diputado acusando a estudiantes de ser agentes pagados por la Dirección de Inteligencia y Seguridad y luego ver, en el mismo segmento de noticiero, a un supuesto “líder” del movimiento estudiantil decir que se seguirá coordinando con el Ministerio de Seguridad para futuras marchas. No sorprende, solo preocupa.
Ahí es donde entran los ojos Gary Gilmore. Los ojos reciben estímulos, pero no hay garantía de que el cerebro lo interprete de igual manera. Porque los mismos sectores que romantizaron en algún momento la “Primavera Árabe”, el EZLN o las protestas europeas en general cuando ven el mismo encapuchado frente a la Asamblea Legislativa de su país piden a gritos que la policía se los lleve y, ojalá, los encarcele. Niegan que sean estudiantes, seguramente son infiltrados, policías, lo mejor que se puede hacer es coordinar con la policía para que esto no suceda de nuevo.
De pronto solo ven esos ojos, que es lo único que muchas veces se puede ver por la máscara, enojados, o quizás divertidos, alegres, y eso da más miedo, los pone más intranquilos: así no es un costarricense, esta no es una manifestación “a la tica”, el orden debe volver. Me pregunto qué harían si algún día despiertan y sienten que algo no anda bien, la gente los mira asustados y señalan a su oficial de policía más cercano que están ahí, me pregunto qué harían si un día de estos despiertan con los ojos enojados.








Claro. Si las Pussy Riots invaden los edificios sagrados con pasamontañas son heroes. Si aqui se hace lo mismo: ” Policia,policia”.
A mi me parece sospechoso que no pusiera bardas, si las ponen hasta cuando van 30 campesinos… yo creo que se pusieron pa’ que les dieran y se fueron pollitos (quien habla de las copias ahora?) y cuando pichaceen y arresten a cualquiera, la tienen más que justificada (gracias a la complacencia de la ‘oposición oficial’)… recuerdo que los anarquistas antes iban por talleres artesanales organizando coversas y regalando conocimiento, hoy se se lo reservan para ellos mismos… si hoy los juzgan mal (vea lo que escribió Herrera) es porque se dejaron juzgar mal… al final Bookchin lo compredió todo.
No pusieron bardas porque la gente del movimiento para fotocopias coordino con la policia, y se acordó. Por otro lado esa misma coordinadora acordo vestirse de blanco, y de no atacar al gobierno..
gracias por este artículo tan equilibrado ! me permito compartirlo… q frasesita esa tan peligrosa: “a la tica”
Brillante David y como dice molinilla, qué frasecita esta tan perniciosa: “a la tica”. Triste el aullar de la ortodoxia y el dogmatismo.
No fue acuñada la frase sólo por los ticos. Se lo oí con sorna a Luis Carlos Prestes en Río, quien no aprobaba la conocida rebeldía de Manuel Mora Valverde ante las directrices del politburó, mucho antes de la revolución de Fidel, se la oí con cariño a Marrero y muchos otros en La Habana, se la oí como “calificativo” a Carlos Fonseca Amador, pronunciado con resentimiento también a más de un “revolucionario” sandinista en la época de oro del “área de propiedad del pueblo”, antes del predominio bolchevique en Managua. Recuerdo que entonces sólo habían tortillas de la improvisada campaña de “el maíz nuestra raíz” a consecuencia del bloqueo de trigo de EEUU.
Peligrosa, sí, la frase y la actitud de quienes edulcuran la lucha de clases en Costa Rica.
Pero mucho más peligroso es que los infiltrados azuzadores hayan logrado el resultado que sus maestros titiriteros buscaban, y ahora las nuevas heridas abiertas sobre llagas y cicatrices, vuelven a dividir los sectores de izquierda, y convenientemente nos ponen a discutir. EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO.
Es falso que no haya habido un Partido Comunista como tal y que no hubiera hecho protestas sino “desfiles”. El Partido Comunista, fundado en 1931, cambió su nombre a Vanguardia Popular a principios de los años 40 para facilitar la alianza con la Iglesia, una movida esencial para alcanzar el objetivo histórico de establecer las garantías sociales. El autor también ignora la huelga bananera del 34 y el liderazgo del Partido Comunista en las protestas sociales de esa década. Por lo demás, en Costa Rica nunca se implantó de manera pura ninguna filosofía política: ni el liberalismo, ni el comunismo ni la socialdemocracia ni el neoliberalismo. Para bien, Costa Rica ha sido un país de medias tintas y palanganeos, que permitió el establecimiento de una sociedad que se ahorró la mayor parte de los traumas trágicos del resto del continente, y de una democracia relativamente funcional. La sociedad costarricense está lejos de ser perfecta, pero soluciona las demandas y conflictos sociales con más eficacia que muchas otras sociedades, y mucho de eso pasa, sí, por la moderación y las “soluciones a la tica”. Eso lo entendió a la perfección el fundador del Partido Comunista, Manuel Mora, y lo evidenció en el Pacto de Ochomogo, por ejemplo. La alternativa a las soluciones “a la tica” sería la violencia, con su secuela de represión y muerte. De nuevo, el ataque improvisado a la Asamblea Legislativa y la apedreada a policías desarmados dañó al movimiento por el fotocopiado y a las protestas sociales. Por último, si vamos a opinar, la primera tarea debería ser hacerlo con base en información correcta.
La apedreada sucedió por la provocación de la policía, no hay vuelta de hoja.
La discusión verdadera es sobre si el acto de subirse a la AL fue oportuno o no.
Hasta donde pude ver en varios videos, antes de que la Policía llegara a la entrada de la Asamblea ya varios manifestantes tenían listas las piedras. Por lo demás, aunque no nos guste, la Policía tiene la potestad legítima de proteger y hacer detenciones cuando alguien daña la propiedad pública o privada o actúa con violencia.
La policía llega volando garrote, lo cual no es propio de un país de derecho. Luego, al estilo más cobarde, cercan a un muchacho y lo golpean entre varios, mientras los que tenían escudos los protegían en tan excelsa labor de moler a golpes a un joven desarmado.
Después de eso perdieron toda autoridad. Vestir un uniforme no pone a nadie sobre la ley. E insisto, si llegaron para bajar a los que se habían subido, lo hicieron con una ejemplar negligencia.
Querido compa George, vamos paso a paso, como debe ser, vale, te pregunto: ¿Qué criterio podría determinar tal oportunidad? ¿Sería un criterio fundado en la reproducción o en la disolución de la clase política? ¿O uno fundado en la necesidad de distraer o no la atención respecto del pacto de tal clase con el Banco Mundial para devastar la Educación Superior Pública y Civilizada de Costa Rica? Abrazo Libertario y Profundo
Hola Sergio, el criterio me parece que pasa por el trabajo que se haya hecho para que un acto de ese tipo le resulte aceptable a quienes se pretendería interpelar. El tema es que no se ha construido una legitimidad desde el diálogo con los sectores populares, de modo que puedan identificarse con las luchas de l@s iniversitari@s y aportar a esas luchas. Con pocas excepciones en más de veinte años, nos ha tragado la fragmentación producida por el neoliberalismo, no hemos conjuntado pueblo. En esta situación, la violencia abierta contra el sistema, incluso puramente simbólica, se vuelve contraproducente, y le permite a quienes acaparan los medios masivos patologizar cualquier acto antisistémico, y al gobierno reprimir impunemente a los disidentes.
Y bueno, la “clase política” me parece que tiene importantes contradicciones que habría que aprovechar. Saludo fraterno.
Mauricio, evidentemente hubo un Partido Comunista y su carácter combativo de ese entonces e importancia histórica no se discute en ningún momento. Yo no salí de una caja de cereal como para hacer una afirmación de esa índole. Me refería precisamente a la invisibilización del carácter radical que alguna vez tuvo el PC en Costa Rica por parte de sectores conservadores. Me sorprende un poco que no se entendiera la ironía de la frase.