Preservo la convicción de que es necesario mantener una relación sana con el pasado, más allá de los espejismos y hedonismos de un presente siempre actual y siempre en fuga, y por encima de la obsesión reciente por una memoria petrificada y fantasmal. En mi opinión, tal relación pasa necesariamente por un conocimiento histórico empírico, racional y secular.
Desde justo después de la Independencia en 1821, Costa Rica ha sido conocida como un país peculiar, diferente o incluso excepcional en el contexto, tanto de América Central como de América Latina. Esta noción de país excepcional ha sido central en la elaboración de su identidad nacional
Cuando pronunciamos la palabra Centroamérica, ¿de qué estamos hablando? No estamos hablando hoy de una república o de un estado nacional, sino de una sección, quizás se podría decir de una región, de una parte del continente americano o del hemisferio occidental. No obstante, si ya podemos reconocer que se trata de un pedazo identificable en una representación cartográfica o en una fotografía tomada desde el espacio, no es seguro que estemos de acuerdo sobre lo que comprende o hasta donde llega lo que llamamos Centroamérica. Algunos no incluirían Panamá, ni Belice, pero otros propondrían que debemos incluir el sur de México, es decir, Chiapas