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	<title>Revista Paquidermo</title>
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	<description>prensa rosa</description>
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		<title>Superando el darwinismo social</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Feb 2012 04:22:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Columna: La Chayotera]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin hacer una defensa general de las ideas de Darwin, es preciso desmentir a aquellos que siguen utilizando equivocadamente algunos de sus principios. Por ejemplo, en un artículo de opinión aparecido en La Nación (10-1-2012), se le menciona innecesariamente para decir que la paz representa una desventaja frente a la violencia, la cual se describe como “el estado normal del planeta”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-5273" title="IgnacioArroyo" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/01/IgnacioArroyo.png" alt="" width="140" height="185" /></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En uno de sus artículos publicados en la Nación (<a href="http://www.nacion.com/2011-12-03/Opinion/Lo-que-Raul-Castro-no-sabe.aspx">3-12-2011</a>), el médico Jaime Gutiérrez Góngora cita a un novelista estadounidense para afirmar que el éxito del capitalismo radica en que, al igual que la naturaleza, se basa en el egoísmo de los individuos en busca de sus objetivos. Una versión simplista de la competencia biológica es llevada así al campo de la política por el escritor, y reproducida por este urólogo costarricense.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta afirmación evidencia al menos dos equivocaciones específicas. Primero, la falta de una lectura de los acontecimientos mundiales que permita constatar que el capitalismo no es un sistema exitoso, al menos para la mayoría. Segundo, y de ella se trata este artículo, es la manipulación que se hace de ciertos fundamentos de la biología evolutiva, la cual comprende mecanismos mucho más complejos que el simple egoísmo como medio para alcanzar el éxito adaptativo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La teoría moderna de la evolución dice que, si bien algunos individuos de muy diversas especies optan por patrones de comportamiento “egoísta” (no comparten recursos ni se asocian con otros individuos) existe una compleja gama de otros comportamientos denominados “altruistas”, los cuales se han ejemplificado en innumerables ocasiones. Las distintas especies han desarrollado estrategias del altruismo recíproco donde un costo inmediato trae un beneficio mayor a futuro. Es fascinante el número de ejemplos que ilustran la diversidad de adaptaciones para la supervivencia de la vida, que incluyen grupos actuando en forma altruista.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un ejemplo es el de las colonias de ciertos cangrejos, en las que varios individuos construyen juntos sus galerías de arena. Una vez asegurado el territorio, cada uno busca alimento por su cuenta. Los cangrejos acumulan el alimento, por lo cual volver a salir significa a veces que algún cangrejo aproveche la reserva del vecino. Es interesante como se propone, desde la teoría evolutiva, que aquellos cangrejos que optan por comportamientos altruistas tienden a asociarse más entre sí, recibiendo beneficios mutuos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En las especies denominadas “sociales” el compartir recursos y beneficiar a los demás resulta crucial para sobrevivir. Debemos destacar que el ser humano es una especie “social” y no se escapa de este sencillo principio: si decide comportarse en forma “egoísta” (quiere decir que no comparte recursos y, en caso de obtener recursos de alguien más, no los devuelve) está optando por una entre muchas otras estrategias. En el marco evolucionista, decir que porque existe el egoísmo puro (y no lo dudamos), éste es una ley natural, es una aberración.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde la publicación de <em>El origen de las especies</em> (Darwin y Wallace, 1858) el trasladar los principios de la selección natural a las sociedades humanas ha sido un tema ampliamente discutido desde enfoques filosóficos, antropológicos y biológicos. Muchos de los escritos de Darwin han sido ampliamente rebatidos e incluso se le han atribuido aspectos racistas y sexistas a algunas de sus ideas. Además, se le ha responsabilizado de alimentar nociones supremacistas y elitistas eurocéntricas, así como de propiciar la aceptación del determinismo genético.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El evolucionista moderno M. J. Gould en su libro <em>La falsa medida del hombre</em> (1981) nos relata cómo las pruebas aportadas por científicos que buscaron adaptar la “ley de la jungla” al comportamiento humano, fueron manipuladas para defender la supuesta superioridad de los caucásicos. Éste es un ejemplo de cómo se quiso utilizar el darwinismo como fundamento biológico del expansionismo occidental y del imperialismo victoriano.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>A pesar de estas interpretaciones, lo cierto es que el mismo Darwin en su libro<em>  </em><em><a href="http://darwin-online.org.uk/content/frameset?itemID=F937.1&amp;viewtype=text&amp;pageseq=1">El origen del hombre y la selección sexual</a></em> (1871), si bien expone una gran cantidad de preconceptos propios de un hombre de su época (en especial al contrastar las “razas civilizadas y las atrasadas”), insiste en que la política social no puede guiarse por los conceptos de lucha por la supervivencia y la selección natural: “Jamás formarán un todo compacto los pueblos egoístas y díscolos y jamás, por lo tanto, harán cosa alguna de importancia, pues la fuente de todo progreso es la unión”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Darwin plantea que una serie de “instintos sociales”, como la racionalidad y la simpatía son también favorables. Con esto aparece el deber de compensar las deficiencias orgánicas, por ejemplo, mediante la rehabilitación de enfermos y el cuido de ancianos en lugar de la aceptación de sus consecuencias negativas. Resulta  necesario diferenciar la antropología darwiniana de las corrientes del denominado darwinismo social, más afines a las ideas de otros pensadores como Malthus, Spencer y Galton, que fueron caldo de cultivo para el fascismo europeo del siglo XX.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin hacer, entonces, una defensa general de las ideas de Darwin, es preciso desmentir a aquellos que siguen utilizando equivocadamente algunos de sus principios. Por ejemplo, en otro artículo de opinión aparecido en La Nación (<a href="http://www.nacion.com/2012-01-10/Opinion/La-paz-tiene-que-acompanarse-con-la-fuerza.aspx?Page=5">10-1-2012)</a>, se le menciona innecesariamente para decir que la paz representa una desventaja frente a la violencia, la cual se describe como “el estado normal del planeta”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cito algunos extractos: “Darwin demostró que el <em>Homo sapiens</em> evolucionó de formas más primitivas a través de un proceso que obliga a una interminable lucha por la sobrevida de las especies. Sobrevive el más apto y no el más pacífico”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“La paz tampoco existe en la naturaleza. Los grandes terremotos y los tsunamis son parte de una naturaleza destructora y amoral porque no discrimina entre buenos y malos, entre ricos y pobres, entre niños y viejos; son fuerzas genocidas que matan sin piedad a quienes se ponen en su camino.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Además de una aproximación distorsionada del pensamiento antropológico de Darwin, se extrapolan conceptos de las ciencias sociales al terreno de las ciencias naturales, una delgada línea que es preciso definir. Por ejemplo: ¿Es el huracán Katrina por sí solo un genocidio? ¿O es un genocidio el que fueran las minorías étnicas y las barriadas marginadas de Nueva Orleans las que pusieron los muertos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por otro lado, se utilizan como ejemplos diferentes escalas de observación (poblacional, meteorológica, astronómica) con el fin de aplicar sus conclusiones a la conducta humana. Pareciera sugerirse que estamos condenados a comportarnos como eventos atmosféricos que no hacen más que tender al caos, regidos por la entropía universal. En este caso se  trasladan principios físicos y biológicos al ámbito de la resolución de conflictos humanos, para justificar el recurso de la violencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por último podemos preguntar: ¿Qué hay de violento en la génesis estelar si se trata de fenómenos a una escala inmensamente desproporcionada con respecto a la vida humana? ¿Son la violencia y la paz conceptos atribuibles a los elementos observables de la naturaleza? ¿No significa esto caer en el antropocentrismo de humanizar nuestro entorno?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como bien lo expresa el catedrático español Máximo Sandín:“Las extrapolaciones antropocéntricas también podrían llevarnos a decir que cuando unos lobos pelean por los restos de una presa, lo que son es “maleducados”, o que el comportamiento de un león en su manada es “machista”, o que el comportamiento “post-coito” de determinadas hembras de arácnidos o de insectos es “feminista radical” (y lamentaría dar ideas), pero no son descripciones científicas, sino extrapolaciones de una forma, culturalmente determinada, de ver la realidad. Y la forma de ver la realidad basada en la competencia de todos contra todos, y el egoísmo como condición inherente a los seres vivos es la que ha conducido a una concepción deformada de los fenómenos biológicos&#8230;”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así pues, interpretaciones fuera de contexto desacreditan un campo de estudio que debería tratar de comprender los fenómenos biológicos del planeta para buscar la prosperidad humana. La teoría de la evolución, ampliamente revisada y superada después de Darwin, busca explicar los procesos de aparición y extinción de especies a lo largo de más de tres mil quinientos millones de años de vida en la Tierra. Utilizarla para justificar las relaciones de explotación inherentes a un sistema político-económico, así como la inequidad y la exclusión social, carece de coherencia científica y es profundamente cuestionable desde la perspectiva de la bioética.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lejos de ayudar a establecer las trascendentales “leyes de la naturaleza” a las que aspiraban los pensadores occidentales del siglo XIX, el estudio de la vida en la Tierra nos revela cada vez más la diversidad y plasticidad de los sistemas biológicos. Su enorme complejidad requiere de nuevas metodologías y conceptos, lo cual pasa a veces por cuestionar nuestras más arraigadas “verdades” científicas.</p>
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		<title>Incendios asesinos</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 01:59:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Central]]></category>
		<category><![CDATA[La Venganza de Jumbo]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;La opresión que produce el dolor humano es indescriptible, no hay absolutamente ninguna excusa para tantas muertes, no hay absolutamente ninguna excusa para una sola muerte…quiero escuchar las “explicaciones” para 357 muertes! Que importa si escapaban, que importa si corrían, debieron abrir las celdas, debieron evitar las muertes! ¿Quien asumirá la responsabilidad de semejante aberración?.&#8221; <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5609"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter  wp-image-5610" title="20121502_incendio" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/02/20121502_incendio.jpg" alt="" width="1152" height="722" /></p>
<p>&#8220;La opresión que produce el dolor humano es indescriptible, no hay absolutamente ninguna excusa para tantas muertes, no hay absolutamente ninguna excusa para una sola muerte…quiero escuchar las “explicaciones” para 357 muertes! Que importa si escapaban, que importa si corrían, debieron abrir las celdas, debieron evitar las muertes! ¿Quien asumirá la responsabilidad de semejante aberración?.&#8221; [<a href="http://www.venasabiertas.com/index.php/lector-192/items/tristeza-829.html">...</a>]</p>
<p>*Tomado de <a href="http://www.venasabiertas.com/">www.venasabiertas.com</a></p>
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		<title>Un fantasma que recorre Tibás</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 01:30:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Columna: Habitualidades]]></category>

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		<description><![CDATA[A pesar de lo que anteriores “Habitualidades” podrían inducir a pensar, no me referiré en esta ocasión a las tribulaciones que aquejan al equipo de fútbol con más afición en San Juan de Tibás, sino a un fantasma que aparece reiteradamente en las páginas de opinión del periódico La Nación, en particular en sus ediciones <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5604"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><img class="aligncenter size-full wp-image-3616" title="george" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2011/05/george.png" alt="" width="140" height="185" /></p>
<p align="left">A pesar de lo que anteriores “Habitualidades” podrían <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/3048">inducir a pensar</a>, no me referiré en esta ocasión a las tribulaciones que aquejan al equipo de fútbol <a href="http://www.nacion.com/2012-02-12/Deportes/la-liga-se-despega-de-saprissa-en-popularidad.aspx">con más afición</a> en San Juan de Tibás, sino a un fantasma que aparece reiteradamente en las páginas de opinión del periódico La Nación, en particular en sus ediciones dominicales.</p>
<p align="left">Es ciertamente llamativo que una vez tras otra, con sorprendente regularidad, diversos autores de esa sección se consideran en obligación de “refutar” las tesis de Karl Marx; hasta un crítico de arte <a href="http://www.nacion.com/2012-02-12/Opinion/dinero--y-poder.aspx">se ha referido allí</a>, hace pocos días, con tono despectivo, a sus &#8220;poquísimos seguidores&#8221;. Más llamativo resulta, precisamente, cuando, a raíz de la actual crisis económica, figuras como <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-7266-2011-08-15.html">George Soros, Benedicto XVI y Nicolas Sarkozy</a>, tan lejanas a cualquier sospecha de izquierdismo, le prestan atención a la obra del autor de <em>El Capital</em>; incluso la <a href="http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,1873191_1873190_1873188,00.html">revista Times</a> ha reconocido que la explicación marxiana es la que mejor ha dado cuenta del funcionamiento del capitalismo.</p>
<p align="left">Pero en Tibás a menudo aparece gente más papista que el Papa, más aburguesada que cualquier magnate trasnacional. Aunque ese tipo de intervenciones constituye toda una industria cultural más allá del terruño, me referiré en estas líneas a dos artículos de aparición reciente en dicho periódico. Son textos poco sofisticados –a pesar de los atestados que esgrimen sus autores–, pero que son útiles porque repiten varios de los estereotipos usuales del subgénero literario –la diatriba anti-Marx– al que nos referimos.</p>
<p align="left">El primero es un <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.nacion.com/2011-11-06/Opinion/-Karl-Marx-.aspx">artículo de Fernando Araya</a></span>, colaborador habitual de las páginas de opinión de La Nación y antiguo simpatizante de Junior Calderón, a quien describió en un libro suyo como “<a href="http://openlibrary.org/books/OL22463445M/Rafael_%C1ngel_Calder%F3n_Fournier_constructor_de_realidades">constructor de realidades</a>”. En dicho artículo de opinión, a la vez que hace gala de un profundo desconocimiento del tema que aborda, llama a dejar en el pasado a Marx como un obstáculo para vivir el futuro. Marx, dice Araya, elaboró una valiosa investigación sobre los capitalismos de su tiempo, pero no previó que posteriormente “se incrementaron las tasas de ingresos y de salarios, se expandieron las clases sociales medias, el empobrecimiento masivo y creciente del proletariado industrial no se produjo, al tiempo que las crisis cíclicas de los mercados encontraron salidas insospechadas sustentadas en culturas emprendedoras, supervisiones públicas y el desarrollo de la innovación educativa, científica y tecnológica con aplicaciones directas en los sistemas productivos y sociales, elementos que en la crisis actual se perfilan, otra vez, como un componente relevante de cualquier salida razonable”.</p>
<p align="left">Araya pretende que estos elementos son “refutaciones prácticas” –una aseveración ingenua, en especial para alguien que en ocasiones firma como filósofo–, y sin duda serán prácticas para él, pero no se sostienen desde el análisis de la historia a la que él invoca. Araya no se ha dado cuenta del neoliberalismo imperante desde hace décadas en la mayor parte del mundo, y de que ese modelo económico hace todavía más vigentes las formulaciones de Marx sobre el capitalismo.</p>
<p align="left">Por lo demás, del incremento de los salarios habría que hablarle a los obreros gringos o europeos desempleados con la migración de las industrias a países con costos más bajos en fuerza de trabajo; y en éstos habría que notificarle de ese mundo ficcional a los trabajadores de las maquilas y la agroindustria sobre tales grandes ventajas del capitalismo actual. Araya escribe como ciudadano de primer mundo: es decir, no conoce lo que sucede en su propio país, en la periferia del capitalismo. Curiosamente, hace poco La Nación informó que en Costa Rica a 1 de cada 4 trabajadores sus patronos no les pagan <a href="http://www.nacion.com/2011-10-12/ElPais/300-000-trabajadores-privados--no-ganan--ni-el-salario-minimo.aspx">ni siquiera el salario mínimo</a>.</p>
<p align="left">También podría ofrecer charlas y consultorías en EE.UU., Grecia y España, por ejemplo, sobre cómo las culturas emprendedoras y la innovación educativa lograrán sacar de la bancarrota a los desempleados y empobrecidos de esos países. Pareciera <em>wishful thinking</em> –creer lo que uno desea creer–:  hasta el momento las únicas beneficiadas con subsidios han sido las megaempresas financieras, y se anuncian medidas en las que, para variar, los asalariados serán los que paguen por la crisis. ¿Será que este capitalismo es diferente al de las crisis cíclicas explicadas por Marx?</p>
<p align="left">La versión de Araya de la historia omite los genocidios que ha producido el capitalismo desde la conquista de América, pasando por la colonización de África y Asia, así como las dos Guerras Mundiales –que fueron fundamentalmente conflictos imperialistas–, entre tantas otras bellezas generadas por este modelo económico. Por supuesto, mucho menos se le ocurre mencionar el insidioso tema de la explotación; pero sí afirma categóricamente que “el camino que Marx propuso se tradujo en genocidios y sociedades semejantes a cárceles y manicomios”. ¿Cómo se “traduce” directamente una teoría de la historia en crímenes como esos? Parece que hay algún desfase que se le escapa al comentarista en cuestión.</p>
<p align="left">Pero si este diagnóstico es resueltamente descuidado, sus observaciones sobre la teoría de Marx son todavía más precarias. Indica que según Marx “un pequeño grupo de individuos posee todo el conocimiento social disponible, algo por completo imposible a no ser que ese grupo esté formado por dioses, lo que también es imposible”. Sin entrar en discusiones sobre lo que es el “conocimiento social disponible” –lo cual nos desviaría del tema central–, en este breve pasaje Araya muestra solamente sus prejuicios, pues el socialista alemán nunca propuso una estrategia de acción política desde la cual los intelectuales debieran dirigir al movimiento obrero. No sorprende entonces que le atribuya –de nuevo erróneamente– a Marx haber propuesto que el Estado debiera ser dueño de los medios de producción. Araya leyó a Stalin (o le contaron sobre él) y creyó haber leído a Marx.</p>
<p align="left">Y, por si a alguien le cabía duda de la ignorancia de este filósofo y administrador de empresas sobre el tema del cual escribe, él mismo se encarga de despejarla: “desde la fecha de su muerte hasta el presente se ha repetido a Marx, pero no se le ha enriquecido ni corregido ni innovado. Cuando el 14 de marzo de 1883 falleció víctima de bronquitis y pleuresía, su pensamiento se paralizó, en él y en quienes le sobrevivieron”. De un plumazo niega la existencia de una tradición de analistas sociales tan variados y originales como Lenin, Marcuse, Luxemburgo, Mandel, Lukács, Mariátegui, Althusser y un larguísimo etcétera que llega hasta el día de hoy a través de autores como Itsván Mezsaros, Samir Amin, Perry Anderson o David Harvey. ¿Habrá oído sobre las teorías de la dependencia o de la teología de la liberación?</p>
<p align="left">Quien haya leído a uno solo de estos teóricos –insisto, entre muchos otros– puede dar constancia de la calidad de disparate que ha recetado Fernando Araya desde la página de opinión de La Nación. Negar los aportes de los teóricos que retomaron a Marx es un error garrafal que hubiera podido ahorrarse con una simple búsqueda en Wikipedia. Pero bueno, al menos sus ligerezas no aparecieron solas: su artículo apareció junto a otro de Carlos Alberto Montaner&#8230;</p>
<p align="left">El <a href="http://www.nacion.com/2012-01-22/Opinion/de-marx-y-smith.aspx">otro texto</a>, más corto, lo firma Ennio Rodríguez. Allí, afirma que ni los planteamientos de Adam Smith ni los de Marx “permiten fundamentar posiciones ideológicas sobre la bondad o inmoralidad del mercado”. Curiosamente, en su comparación de estos autores, afirma que mientras los modelos matemáticos muestran que la autorregulación del mercado –la famosa mano invisible– no es factible en “el mundo donde vivimos”, desde la teoría marxiana sí habría una “solución matemática consistente (general o particular) a los precios y los valores”.</p>
<p align="left">De esta evaluación se sigue que las formulaciones de Marx son consistentes para explicar el mercado capitalista. Pero a continuación procede por otro criterio: descalifica las posiciones de Marx caracterizándolas como una crítica moral. Según él, &#8220;Marx afirma que las ganancias o retorno al capital son inmorales: plusvalía extraída al trabajador &#8220;. Llama a esto una &#8220;definición ética hecha en el punto de partida&#8221;. ¿Definición ética? Por un lado, quien habla de inmoralidad es Rodríguez, por otro, la teoría del valor de <em>El capital </em>no es un punto de partida, sino una elaboración argumentada sin necesidad de ningún criterio moralista. Marx indicaba, por el contrario, que la moral de una época se define desde las condiciones de cada modo de producción, por lo cual el peso de la transformación histórica recae sobre los cambios en las relaciones de producción. Donde no existe propiedad privada, por ejemplo, no hay necesidad de una moral que prohíba el robo.</p>
<p align="left">Como el artículo tiene muchas frases para una antología de la confusión, reproduzco otra: &#8220;en Marx, el &#8216;grupo iluminado&#8217; sería el proletariado, el cual por su condición económica (solo dueño de su prole), es altruista y se le puede entregar el gobierno para lograr la transformación social (dictadura del proletariado). Hace supuestos no demostrados: el altruismo inherente e incorruptible del proletariado y su claridad para organizar un Estado capaz de cambiar la sociedad hacia su utopía&#8221;.</p>
<p align="left">¿Dónde habrá leído esto Rodríguez? ¿Altruismo inherente e incorruptible del proletariado? Para Marx el proletariado <em>como clase social</em> es una fuerza histórica con intereses propios; hasta donde lo he leído, nunca caracteriza al proletariado como una orden religiosa al estilo franciscano. Su capacidad de transformar la historia se basa en que, al contrario que la burguesía, transforma la naturaleza para satisfacer las necesidades colectivas, de modo que no necesita explotar a ninguna otra clase social. Esto no tiene nada que ver con altruismo ni con un &#8220;grupo iluminado&#8221;: obviamente, quien hace supuestos no demostrados es Ennio Rodríguez, y se los atribuye luego –desde su lectura negligente o mal intencionada– a Marx.</p>
<p align="left">De allí su inevitable conclusión: &#8220;si de transformar el egoísmo y de construir una nueva sociedad se trata, la solución marxista del <em>Manifiesto Comunista</em> es claramente simplista y sin fundamento&#8221;. Digamos nosotros mejor: la interpretación de Rodríguez es claramente simplista y sin fundamento. Su artículo –al igual que el de Fernando Araya– pretende reducir la formulación marxiana a un ámbito moral, lo cual, cuando se pretende hablar desde una tecnocracia &#8220;neutral&#8221; (en realidad el tecnócrata siempre está al servicio del <em>status quo</em>), es una descalificación.</p>
<p align="center">***</p>
<p align="left"> Los fantasmas simbolizan lo que se resiste a morir, aquello que nos obsesiona, y con lo que no hemos podido saldar cuentas. Son también fantasmas los que no nos permiten olvidar las heridas del pasado ni perdonar sus atropellos: es el fantasma de su padre el que le impide a <a href="http://books.google.co.cr/books?id=cVk9AAAAYAAJ&amp;pg=PA346&amp;dq=hamlet+en+espa%F1ol&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=HAszT8LSGKr50gHryKj5Bw&amp;sqi=2&amp;ved=0CD4Q6AEwAw#v=thumbnail&amp;q&amp;f=false">Hamlet</a> dejar pasar impune el asesinato de su progenitor a manos de su tío y lo lleva a buscar la justicia. Derrida lo sabía cuando tituló <em>Espectros de Marx</em> a su homenaje al formulador de la teoría materialista de la historia. Textos como los de Araya y de Rodríguez son síntomas de la preocupación que les genera ese fantasma a ciertos intelectuales afines a los círculos que concentran poder económico y político en este país.</p>
<p align="left">De modo que no necesitamos dedicarnos al espiritismo para predecir que, por mucho tiempo por venir, ese fantasma aparecerá una y otra vez en Tibás.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Detrás de la Soberanía</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Feb 2012 17:20:54 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Ambiente]]></category>
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		<description><![CDATA[:: Gustavo J. Fuchs :: &#160; “[Frente a los argumentos de la oposición] es urgente, prioritario y patriótico votar este plan fiscal”. Fabio Molina, Diputado PLN. Nuevas tensiones han surgido a raíz de la construcción de la carretera “Soberanía”, una vía de 120 kilómetros al margen del Río San Juan (de Nicaragua) destinada a conectar <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5601"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5602" title="trocha" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/02/trocha.jpg" alt="" width="450" height="299" /></p>
<p><strong>:: Gustavo</strong><strong> </strong><strong>J.</strong><strong> </strong><strong>Fuchs ::</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“[Frente a los argumentos de la oposición] es urgente, prioritario y patriótico votar este plan fiscal”. Fabio Molina, Diputado PLN.</p>
<p>Nuevas tensiones han surgido a raíz de la construcción de la carretera “Soberanía”, una vía de 120 kilómetros al margen del Río San Juan (de Nicaragua) destinada a conectar a las diferentes poblaciones de la zona, hasta entonces marginadas, y a facilitar la defensa del país frente a una eventual invasión de nuestros vecinos del Norte. El mega-proyecto ha costado al gobierno <a href="http://www.nacion.com/2011-10-17/ElPais/gobierno-construye-carretera-de-120-km-paralela-al-rio-san-juan.aspx">7,000 millones de colones</a>.</p>
<p>Esta vez no ha sido Pastora el responsable del enojo costarricense, sino ONGs que reclaman por los daños ocasionados por la construcción de la vía paralela al río. La argumentación de Camilo Lara, líder de Fonare (una de las organizaciones demandantes), se basa en que la construcción de la carretera ha ocasionado un incremento en la sedimentación del río, un problema de gravedad ya existente.</p>
<p>El mismo canciller Enrique Castillo ha admitido que “<a href="http://www-ni.laprensa.com.ni/2012/01/19/ambito/87692">puede que haya caído un poquillo de sedimento al río</a>”. Es lógico que este tipo de cosas ocurran cuando el gobierno no hizo ningún estudio sobre impacto ambiental, amparándose en la emergencia nacional decretada para construirla. El grave problema viene cuando áreas de la carretera, que según el diseño del gobierno costarricense, debían estar a 50 metros de la ribera, están <a href="http://www.semanario.ucr.ac.cr/index.php/noticias/pais/5052-ambientalistas-analizan-con-lupa-plan-de-mitigacion-para-via-fronteriza-presentado-por-el-gobierno.html">aún más cerca</a>. Esto significa que el cambio en el uso de la tierra (afectando su conformación física y por ende su estabilidad, junto con su proximidad a la ribera), a largo plazo puede terminar en deslizamientos que incrementen aún más la sedimentación. Para entender esto no se necesita ser geólogo. De hecho ya han habido <a href="http://www.nacion.com/2011-12-17/ElPais/lluvia-dano--carretera-paralela-al-rio-san-juan.aspx">desbordes del río</a> que han afectado a la carretera, y habrá que ver cuales serán los efectos a futuro.</p>
<p>Más allá de dichas consideraciones, las legalidades del caso son muy riesgosas. El gobierno no cesa de levantar su derecho a construir lo que le dé la gana en territorio nacional (su soberanía), y en ello se ampara al no responder a Nicaragua. Pero ese argumento demagógico no refleja la realidad del Derecho Internacional: en la Declaración de Río (1992) se estableció claramente la necesidad de consulta entre Estados, en situaciones en las cuales una acción dentro de territorio soberano pudiese afectar el medio ambiente de terceros. Es por ello que Nicaragua no prosiguió con el dragado del San Juan sino hasta que nuestro ex-canciller René Castro le diera luz verde. También basado en ello, se predecía que una eventual apertura de la mina <a href="http://www.laprensa.com.ni/2011/11/29/ambito/82247">Crucitas generaría una reacción por parte del gobierno nicaragüense</a>, al ser una actividad que podría contaminar con tóxicos el río fronterizo.</p>
<p>A la luz del derecho, la retórica del gobierno puede ser vista como una estrategia de relaciones  públicas. No hace falta recordar que, frente a la demanda de varios ambientalistas en huelga de hambre, la Presidenta logró evadir hasta el final comprometerse con <a href="http://www.nacion.com/2010-10-20/ElPais/NotasSecundarias/ElPais2561241.aspx">retirar la declaratoria de interés nacional</a> otorgada por el gobierno Arias a la mina de Infinito Gold, después de haber decretado una moratoria minera al inicio de su gestión.</p>
<p>Al igual que en el caso de Crucitas, el gobierno y varios medios hacían grandes esfuerzos por presentarnos el &#8216;progreso&#8217; que llevaba la empresa a esa marginada zona del país. Caminos asfaltados y trabajo, grandes beneficios que prometían dividir a la comunidad entre quienes apoyaban a la empresa y al gobierno, y quienes preferían &#8216;no jugársela&#8217;. Hoy, la carretera “Soberanía”, que a todas luces cumple con una importante tarea pendiente, parece ser un proyecto loable que beneficia a la comunidad. Cableado eléctrico, telefonía y otros beneficios revuelven las emociones de las poblaciones fronterizas. Pero detrás de todo esto podrían estar fraguándose otros intereses.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>¿</em></strong><strong><em>Coincidencias</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>o</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>estrategia</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>a</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>largo</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>plazo?</em></strong></p>
<p>En agosto del año pasado, la Presidenta Chinchilla declaró, vía decreto, una moratoria petrolera frente a las presiones de la compañía Mallon Oil, que exigía la firma de un contrato de explotación. Varias personalidades y ambientalistas del país advirtieron la falsedad detrás de la moratoria. De forma elocuente, el profesor Alvaro Sagot resaltó las diferentes imprecisiones y errores de redacción del documento, <a href="http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/1/53318">concluyendo</a> que “es como si quisieran darle todas las armas jurídicas a la empresa para que la Sala Constitucional lo declare nulo, a falta de razonabilidad y por el uso de una pésima técnica jurídica con la cual se elaboró este extraño texto”.</p>
<p>Efectivamente y como predijo Sagot, la moratoria <a href="http://www.centralamericalink.com/es/Noticias/Luz_verde_a_explotacion_petrolera_de_Mallon_Oil_otorga_Corte_Suprema_de_Costa_Rica/">fue declarada nula por la Sala VI</a>. La zona fronteriza donde se construye la carretera “Soberanía” coincide con el área concesionada a la empresa (bloques 5 al 10). A su vez, uno de dichos bloques está localizado justo en la zona de Isla Calero, mientras que varios bloques marinos identificados por la empresa cubren la totalidad de nuestra costa Caribe.</p>
<p>Organizaciones y universidades han intentado en diferentes ocasiones reunir a representantes de la empresa y del gobierno con representantes del sector ambientalista, pero ni el abogado de la empresa, Pedro Oller, ni el ministro de ambiente, René Castro, se han hecho presentes a dichos encuentros.</p>
<p>Así como aprendimos los ticos durante el gobierno Arias, una moratoria que se haga por decreto puede ser derogada por gobiernos próximos. Y así mismo los ambientalistas han alertado sobre el plazo tan corto de la moratoria petrolera (tres años). Pareciera que la administración Chinchilla no quiere sumar una nueva batalla en el terreno de la opinión pública, y deja “la mesa servida” para quien venga.</p>
<p>A diferencia de Crucitas, el gobierno se ha movido con cautela y, con nubes de polvo. Desde el oficialismo, parece que mantener esta pequeña guerra fría es lo mejor a sus intereses; se puede invocar el patriotismo para enfrentar a la población frente a los nicaragüenses o a cualquier otro actor disidente, y así incidir sustancialmente la opinión pública sobre el tema. Ya lo hizo frente a las consideraciones de la Corte Centroamericana de Justicia, nuestro más nuevo &#8216;enemigo oficial&#8217;.</p>
<p>¿Es tan descabellado pensar que se puede hacer algo contra quienes rechacen la extracción de petróleo o gas natural en nuestro suelo? Razones para el escepticismo sobran.</p>
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		<title>Contradicciones, connivencia e ineptitud</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Feb 2012 17:27:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Venganza de Jumbo]]></category>
		<category><![CDATA[Realidad Nacional]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; El 7 de febrero La Nación nos informa que: &#8220;[el] Gobierno anuncia plan para penalizar consumo de drogas en parques&#8220; &#160; Hoy, diez días después, el mismo medio comunica: &#8220;Chinchilla apoya debate sobre despenalización del narcotráfico&#8220; &#160; ¿Qué revelan estas contradicciones? - No hay coincidencia entre Gobierno y Laura Chinchilla, es más, parecieran ser excluyentes. <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5587"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter  wp-image-5588" title="laura" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/02/laura.jpg" alt="" width="385" height="330" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El 7 de febrero La Nación nos informa que:</strong></p>
<h3>&#8220;<a href="http://www.nacion.com/2012-02-07/Sucesos/Gobierno-anuncia-plan-para-penalizar-consumo-de-drogas-en-parques.aspx">[el] <del>Gobierno</del> anuncia plan para penalizar consumo de drogas en parques</a>&#8220;</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Hoy, diez días después, el mismo medio comunica:</strong></p>
<h3 id="articulo_titulo">&#8220;<a href="http://www.nacion.com/2012-02-17/ElPais/chinchilla-apoya-debate-sobre-despenalizacion-del-narcotrafico-.aspx#">Chinchilla apoya debate sobre despenalización del narcotráfico</a>&#8220;</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Qué revelan estas contradicciones?</strong></p>
<p><strong>- No hay coincidencia entre Gobierno y Laura Chinchilla, es más, parecieran ser excluyentes.</strong></p>
<p><strong>- No sabemos quien(es) &#8220;gobierna(n)&#8221;.</strong></p>
<p><strong>- Pero sabemos que tienen pésimas ocurrencias.</strong></p>
<p><strong>- Y que bien les caería fumarse un puro a ver si acaso.</strong></p>
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		<title>El excepcionalismo tico</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 03:45:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Central]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Sección Doxa]]></category>

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		<description><![CDATA[Imagen de Sombra Azul  :: Ignacio García :: El día lunes 19 de Febrero de 2007, aparecieron muertos tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano. Sus cuerpos estaban calcinados sobre la carretera entre El Salvador y Guatemala. Aparentemente cargaban consigo 20 kilos de cocaína y un millón de dólares en efectivo. Por esta razón, se entendió <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5578"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-5579" title="2226047557_001ab0cc92" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/02/2226047557_001ab0cc92.jpg" alt="" width="500" height="368" /></strong></p>
<p style="text-align: center;" align="left">Imagen de <a href="http://www.flickr.com/photos/alexflorez/">Sombra Azul</a></p>
<p align="left"><strong> </strong><strong>:: Ignacio García ::</strong></p>
<p align="left">El día lunes 19 de Febrero de 2007, aparecieron muertos tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano. Sus cuerpos estaban calcinados sobre la carretera entre El Salvador y Guatemala. Aparentemente cargaban consigo 20 kilos de cocaína y un millón de dólares en efectivo. Por esta razón, se entendió como móvil del crimen un “tumbe”, es decir, un problema de drogas.</p>
<p align="left">El <a href="http://www.elperiodico.com.gt/es/20070220/actualidad/36969">caso Parlacen</a> es muy simbólico en cuanto al estado de la región. Uno de los diputados asesinados era el hijo de Roberto D’Abuisson, el fundador del Partido Arena, entrenado en la Escuela de las Américas en Fort Bennington, Georgia, durante los conflictos armados en Centroamérica.</p>
<p align="left">El triple homicidio se le atribuyó, según la justicia guatemalteca, a un diputado del Congreso de ese país. Sin embargo (según la versión recién publicada de un periodista costarricense que reside en el Salvador), la fiscal costarricense de la <a href="http://www.cicig.org/">CICIG</a>, Giselle Rivera, y un grupo de investigadores de ese órgano de las Naciones Unidas, lograron identificar que el crimen había sido efectuado por un grupo clandestino de policías, quienes formaban parte de una estructura de crimen organizado que operaba paralelamente desde la institucionalidad del gobierno de ese país.</p>
<p align="left">El líder de ese grupo era un venezolano, Víctor Rivera, conocido como “Zacarías”, un “exconsultor en materia de seguridad” que había sido traído a El Salvador por el gobierno de Napoleón Duarte durante los Procesos de Paz en Centroamérica de inicios de la década de los noventa, pero que finalmente fue expulsado de ese país. El “consultor” fue entonces contratado por las autoridades guatemaltecas. Su tarea consistía en negociar secuestros, hacer perfiles criminológicos, en fin, sustituir al Estado en el monopolio de la violencia mediante una especie de contrato de<em> servicios,</em> avalado y apoyado por la institucionalidad del Estado guatemalteco.</p>
<p align="left">Según un reporte de la CICIG, el grupo de Zacarías realizaba asesinatos, tráfico de drogas, lavado de dinero, secuestros, extorsiones y tumbonazos de drogas. Dentro de sus tareas, su organización, conocida como los “Riveritas” también se dedicaba a la &#8220;limpieza social&#8221; de criminales. De esta manera, en setiembre del 2006 se lleva a cabo la ejecución sistemática de 7 reclusos en la cárcel de Pavón, un lugar olvidado en donde el Estado guatemalteco había perdido presencia. Éste es uno de los principales casos que el exfiscal general costarricense, Francisco D’Allanese, llega a conocer al asumir su posición como comisionado de la CICIG en Guatemala, en sustitución del penalista español Carlos Castresana.</p>
<p align="left">Con el gobierno de Álvaro Colom, quien estuvo presente hace dos días en la reunión de la Internacional Socialista en San José, la justicia guatemalteca juzga a la cúpula de la policía del gobierno anterior de Oscar Berger, por lo que parece una operación de “limpieza social” guíada por el Estado. Dentro de los acusados se encuentran el Ministro de Gobernación, Carlos Vielmann; el jefe de la policía, Erwin Sperissen; y el subdirector, Javier Figueroa. Para otros sectores de la sociedad guatemalteca, inclusive para los mismos funcionarios que habían ayudado en su origen, el órgano de las Naciones Unidas, la CICIG, se había salido fuera de control.</p>
<p align="left">Viendo el <a href="http://www.monumental.co.cr/noticia/familia-de-joel-araya-presentara-hoy-denuncia-penal">caso de Johel Araya</a> en la cárcel de la Reforma en Costa Rica, como uno de muchos ejemplos, no resulta difícil pensar en alguna especie de parecido entre las realidades de ambos países centroamericanos. Tampoco parece ser tan descabellado que posiblemente en Costa Rica empecemos a vivir estos escenarios tan complejos en un futuro próximo, si es que no los estamos viviendo ya desde hace algún tiempo.</p>
<p align="left">Es importante que los(as) costarricenses no lleguemos a pensar que esta realidad centroamericana nos es intrascendente o ajena. Costa Rica, como el vecino de un asustado barrio de la clase media, ha decicido poner una aguja en la entrada de su frontera imaginaria, para que la realidad de la marginalización centroamericana no permee su idealización de un hogar supuestamente pacífico: la Suiza centroamericana, el lugar con más maestros que soldados. Leí en <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5216">un ensayo publicado en esta revista sobre el llamado “excepcionalismo tico”.</a> Es decir, esta burbuja costarricense en donde ni siquiera nos creemos centroamericanos, sino ladinos descendientes de europeos, ciudadanos de un primer mundo con latitudes meridionales. Es cierto que tuvimos un país con indicadores económicos superiores a los del resto de la región. Pero la partida de gente como Carmen Naranjo y Jorge Manuel Dengo son confirmaciones de que este bienestar es algo que procede de la solidaridad social.</p>
<p align="left">Lo más digno de atención es determinar cuánto de estas dinámicas procede de un contexto geopolítico externo. Es importante señalar que la CICIG ha facilitado la idea de pensar en repetir el modelo de éste órgano a una escala regional para la América Central. A pesar de el progreso que se había experimentado, sustituyendo la “guerra contra las drogas” de Nixon, por un problema de salud pública, el anticomunismo férreo que proveyó la plataforma ideológica para los genocidios en la Centroamérica de los ochentas, parece haber sido suplantado por un “anti-terrorismo” global, y una “guerra contra el narcotráfico” local. Es importante reconocer estas dinámicas para evitar los errores del pasado, y para poder soñar con un futuro menos sombrío. Sustituir el odio de la represión por una visión común de país, esa capacidad de diálogo y visión, sí sería un verdadero y optimista excepcionalismo tico.</p>
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		<title>PEDRO MAIRAL, OÍDO ABSOLUTO</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 02:50:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Columna Bífida]]></category>

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		<description><![CDATA[En la música hay un fenómeno poco usual, extraordinario en el sentido integral de la palabra: el oído absoluto. Es la capacidad de muy pocos seres humanos de identificar -sin otra ayuda- una nota por su nombre, o de producir (con la voz) una nota sin ayuda de otra referencia. En los momentos altos de su escritura, Mairal tiene oído absoluto para la condición humana. Sabe reconocer qué de todo lo que se mezcla en la licuadora de los días y el tiempo es lo que va a decantar, qué queda cuando se desintegre la hojarasca, lo accesorio. Qué es lo que importa, qué es lo que está debajo o detrás del ruido. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5212" title="Luis-Chaves2" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2011/12/Luis-Chaves2.png" alt="" width="140" height="185" /></p>
<p style="text-align: left;">Las noches de jueves jugábamos fútbol 5 (a veces fútbol 7) en un club cerca del Abasto en Buenos Aires. El Open Gallo. Era un grupo de escritores reunidos por el deporte rey. Funes era el crack. Muchos otros (Llach, Incardona, Casas, Zaidenwerg) tenían pasta de mejengueros. Yo me encontraba, creo, en la fila estándar. Y luego estaba el par que iba por amistad y entusiasmo pero que caminaban sobre patas de palo. Una vez llegamos nueve más uno que iba solamente a tomar fotos, vestido de civil. Se vio obligado a incorporarse para completar los equipos. Sus jeans y camisa fueron como un pilot fosforescente, el neón que lo seguía durante el partido señalando al lagarto enyesado. Les presento a Pedro Mairal.</p>
<p style="text-align: left;">Así lo conocí. Ya había leído sus legendarios <a href="http://pornosonetos.blogspot.com/?zx=728d52ada9b89de0">pornosonetos</a>, sabía de su primera novela, <em>Una noche con Sabrina Love</em>, premio Clarín 1998, llevada al cine por Alejandro Agresti dos años después. Esa noche, en el epílogo de parrilla y cervezas en la esquina de Bulnes y Perón, me enteré de su fino sentido del humor, su estado de alerta para el juego de palabras, sin exagerar, sin alzar la voz, el mae que de primera entrada parece tímido pero que en realidad habla poco porque está recolectando información, hundiendo la pala en la materia prima de su escritura.</p>
<p style="text-align: left;">Pedro ha publicado, entre otros libros, <em>El año del desiert</em>o (novela), <em>Tigre como los pájaros</em> y <em>Consumidor final</em> (poesía). Uno de sus cuentos, desde que lo leí, es parte de un taller de escritura que coordino. Se llama “<a href="http://pedromairal.blogspot.com/2007/03/hoy-temprano.html">Hoy temprano</a>” (pertenece al libro homónimo). Va así: un niño se sube a un carro e inicia el relato de un viaje a la quinta familiar. Está emocionado porque sale de las cuatro paredes del edificio en el que vive. La quinta es el sol, lo verde, el aire en movimiento, el trayecto en carro hasta allá. Vemos cómo el vehículo se transforma en una cápsula del tiempo. Avanzamos en dos planos, el espacial y el temporal. El niño crece, la familia también, cambia el país, hay progreso tecnológico, concesión de obra pública, hay edad sumando, hay fisuras, dudas, ganas de llegar a un lugar, a una tierra prometida. La velocidad del relato aumenta conforme mejora la técnica (el viaje empieza en un Peugeot 404 y termina en un 4&#215;4 muy moderno) y nos acercamos al destino final. En mi opinión es un cuento perfecto, una obra de-relojería-suiza enchufada al éter de la memoria, el paso del tiempo, el asfalto duro de la realidad, esa promesa fallida o malograda que es, indefectiblemente, la vida de todos.</p>
<p style="text-align: left;">Mientras escribía este texto le pregunté varias cosas por mail a Pedro. Me pasó un enlace donde da detalles sobre el origen de “Hoy temprano”. “No sé por qué me acuerdo de haber estado mirando las plantas del balcón de mi casa cuando se me ocurrió la forma en que tenía que contarlo. Las plantas se movían apenas con el viento y yo entendí que el cuento eran todos los viajes a esa quinta a la que íbamos de chicos pero contados en un solo viaje. Toda la vida de golpe. También me acuerdo de que me senté a escribirlo y al principio no salía, hasta que me di cuenta de que tenía que contarlo no en pasado sino en presente, un presente casi atemporal”. Y luego añade, como si fuera un detalle lateral, insignificante, algo que debería ponerle la piel de gallina: “el narrador soy yo pero un poco desplazado, o es un tipo que se parece a mí pero no soy yo. Escribí el cuento a los 29 años. Ahora tengo 40, la edad del personaje al final, y noto que esa historia tenía varios aspectos premonitorios sobre mi propia vida, soy ahora un padre separado que va a lo de sus hermanos los fines de semana”.</p>
<p style="text-align: left;">En la música hay un fenómeno poco usual, extraordinario en el sentido integral de la palabra: el oído absoluto. Es la capacidad de muy pocos seres humanos de identificar -sin otra ayuda- una nota por su nombre, o de producir (con la voz) una nota sin ayuda de otra referencia. En los momentos altos de su escritura, Mairal tiene oído absoluto para la condición humana. Sabe reconocer qué de todo lo que se mezcla en la licuadora de los días y el tiempo es lo que va a decantar, qué queda cuando se desintegre la hojarasca, lo accesorio. Qué es lo que importa, qué es lo que está debajo o detrás del ruido. Pone atención, el viento hace temblar apenas las hojas de las plantas. Escucha esas notas y las escribe de primera mano, sin retórica. Lo podemos imaginar horizontal sobre la tierra, con el oído pegado a la línea del tren. Ojo -advierte- viene a toda máquina el expreso de media noche.</p>
<p style="text-align: left;">En setiembre del 2011 nos encontramos de nuevo. Otro amigo, Santiago Llach, había elegido un bar del barrio Once, que es lo más parecido en Buenos Aires a San José. Aceras angostas, etnias variadas y mezcladas, caos vial. Llegamos, el bar estaba cerrado y decidimos atravesar la ciudad para ir una especie de fonda en Palermo, en la esquina de Medrano y Gorriti, donde se nos sumaría Fabián Casas, quien me había introducido a las noches futboleras años atrás.  En el taxi, desde el asiento del copiloto, Pedro conversaba ladeando la cabeza. Repasamos la <a href=" http://monolingua.blogspot.com/2005/10/florida-1-boedo-0.html">época del Open Gallo</a>, los pormenores de vidas ajenas; en la fonda me dio una novela que guardé y puse en la cola de libros pendientes, que parece la de cirugías en la CCSS.</p>
<p style="text-align: left;">En un impulso, saltándome el orden de la fila, la saqué de la torre un día de diciembre. <em>Salvatierra</em> es el título. No voy a decir que no la pude soltar. Todo lo contrario, la fui leyendo de a poco, a un ritmo que parecía marcar el propio libro. Leía unas páginas y lo dejaba descansar, o más bien trabajar en mi cabeza. El libro, el objeto, una edición de El Aleph Editores de Barcelona, quedaba cerrado sobre mi escritorio o en el baño, ese otro escritorio. La narración seguía desdoblándose, expandiéndose durante el día. Ese atributo de la buena literatura.</p>
<p style="text-align: left;">No la he visto en librerías locales, entonces cuento de qué va (altero y resumo contraportada): Juan Salvatierra queda mudo a los nueve años en un accidente a caballo, en una finca cerca del río Uruguay. Sin voz, empieza a pintar en secreto una serie de larguísimos rollos, una tela de cuatro kilómetros en la que registra minuciosamente la vida de su pueblo del litoral argentino. Después de su muerte, los hijos viajan desde la capital para hacerse cargo de la herencia: un galerón repleto de rollos pintados. Intrigado por la obra monumental creada por su padre, el hijo menor, Miguel, se dispone a ordenarla. Junto con las telas, desenrolla una historia familiar que se hunde en el pasado y le hace sombra a su presente.</p>
<p style="text-align: left;">Imaginen un lienzo que recorre cuatro kilómetros. Un lienzo pintado en silencio, metódicamente, por alguien que estaba fuera de la lógica comercial, que pintaba sin expectativas, sin motivo ulterior. Los hijos la recuperan, quieren que sea patrimonio del pueblo primero, luego venderlo a un museo extranjero que le dé su lugar. Pero el hijo menor encuentra algo más. El lenguaje de su padre. La historia que cuenta un hombre mudo.  El proyecto hercúleo de contar la vida de un grupo de gente, de un estilo de vida, rural, una comunidad que crece al lado del río.</p>
<p style="text-align: left;">Le pido a Mairal el <em>inside story</em> y dice: “La historia de Salvatierra se me ocurrió viendo un documental de Pollock. Parece que Pollock, cuando lo declararon en la revista Life el mejor pintor norteamericano, tuvo un bloqueo y no pudo pintar más. Pensé en el reverso de eso, un pintor que pintara todos los días, siempre hacia delante, sin parar, sin volver atrás. Y se me ocurrió la idea de los rollos continuos. Un hombre pinta todos los días una tela continua desde los 20 años. Ahí está de nuevo la idea de la vida entera metida en un obra. En este caso, de manera lineal, continua, no toda de golpe como en “Hoy temprano”, pero sí ahí registrada. El cuadro es como una autobiografía del pintor, en la que él mismo no figura. Su mudez me servía para que no teorizara al respecto. Que fuera todo una especulación del hijo. Que Salvatierra padre tuviera su expresión concentrada en lo visual.”</p>
<p style="text-align: left;">La novela sucede. No sé otra manera de decirlo: no se cuenta, sucede. Avanza al lado del río, tiene un progreso orgánico, una velocidad fluvial. Sin prisa pero sin pausa. Sostenida por algo parecido al zen, la narración misma se va convirtiendo imperceptiblemente en los rollos que pintaba Salvatierra. Una ficción exponencial. Una novela que se transforma en lo que narra. De nuevo es Mairal, el mismo de los jeans en una cancha de fútbol 5, pero esta vez en su elemento.</p>
<p style="text-align: left;">Creo que nada más se le puede pedir a la literatura. Porque no es poco. Quiero que la lea toda la gente que quiero. No sé dar mejor halago. Pedro Mairal logró, en esta novela de formas austeras, reposadas, una escritura profunda. El autor empieza un círculo en el agua que termina de dibujar el lector. En este momento, allá en su lugar, estará atento a lo que lo rodea. Suena un portazo en el piso de arriba. Esto es un do. Un perro se duerme a los pies de alguien que conversa. Esto, un fa.</p>
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		<title>Dos o tres cosas que sé de ella: la historia</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Feb 2012 16:47:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Columna: Tientos y Resistencias]]></category>

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		<description><![CDATA[Preservo la convicción de que es necesario mantener una relación sana con el pasado, más allá de los espejismos y hedonismos de un presente siempre actual y siempre en fuga, y por encima de la obsesión reciente por una memoria petrificada y fantasmal. En mi opinión, tal relación pasa necesariamente por un conocimiento histórico empírico, racional y secular.
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><img class="size-full wp-image-5002 aligncenter" title="VictorHugo" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2011/11/VictorHugo.png" alt="" width="140" height="185" /></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En esta época de tiempos líquidos y de reinado del presente sobre los otros tiempos, me permito hacer una apología, expresión de un célebre historiador, del conocimiento histórico. Preservo la convicción de que es necesario mantener una relación sana con el pasado, más allá de los espejismos y hedonismos de un presente siempre actual y siempre en fuga, y por encima de la obsesión reciente por una memoria petrificada y fantasmal. En mi opinión, tal relación pasa necesariamente por un conocimiento histórico empírico, racional y secular.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>1. La historia como saber: posibilidades y límites:</strong></p>
<p><em>Una cierta relación con el pasado</em></p>
<p>En todas las sociedades humanas, la relación con el pasado es una cuestión importante. Hay, como bien sabemos, distintas formas de relacionarse con el pasado. Si pensamos en algunas de ellas daríamos como ejemplo los mitos, las tradiciones orales, la literatura, las mismas religiones y, en los Estados-naciones modernos, las conmemoraciones y todo tipo de instituciones encargadas de preservar, elaborar y difundir la memoria nacional. Esas distintas modalidades de vincularse con el pasado suelen ser hoy agrupadas en la noción de memoria o memorias. La historia como saber pertenece a esa familia o grupo de formas de relacionarse con el pasado. En esta perspectiva, la historia engloba a la memoria y la historia como saber ha consistido en un proceso secular de emancipación y diferenciación respecto de la memoria. Sin embargo, se debe reconocer que hasta el presente, la memoria y la historia están en un proceso de retroalimentación continua: las obras de los historiadores alimentan la memoria nacional y las memorias de otros grupos, y las memorias de la sociedad presente lanzan interrogantes y desafíos a los historiadores los cuales pueden, con frecuencia, ingresar en su agenda de investigación.<em></em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado</em></p>
<p>Más específicamente la historia es una interrogación sobre el pasado. Precisamente el nombre historia, tal y como lo usa el historiador griego Heródoto, remite a la idea de encuesta, de investigación y de indagación. En este aspecto la historia se distingue de la memoria o de otras representaciones del pasado, cuya preocupación principal es su recuerdo o  actualización (la reminiscencia), en la medida en que su interés principal consiste no simplemente en recordar un momento o un proceso, sino en reconstruir múltiples cadenas temporales de fenómenos del pasado, que a menudo ni siquiera están ya en el recuerdo de persona o institución alguna. La historia es un recuerdo, pero es sobre todo un relato, una narración que reconstruye un fragmento del tiempo pasado.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Una indagación sistemática sobre el pasado</em></p>
<p>Efectivamente, hay distintas formas de indagar o de intentar preservar los vestigios del pasado; por ejemplo, la conservación de distintos materiales, desde recortes de periódicos y fotografías hasta la colección de sellos postales, monedas, obras de arte, etc. La peculiaridad de la historia es que se trata de una indagación metódica y sistemática del pasado que sigue y se atiene a determinados procedimientos, en los cuales la autenticidad del material recogido y su ordenamiento cronológico son esenciales. Se debe subrayar un aspecto que es el fundamento del trabajo del historiador: la identificación y la evaluación de sus fuentes con el fin de constituirlas en el material con el cual reconstruirá eventos y procesos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática del pasado con base en sus huellas o indicios</em></p>
<p>La historia es una forma de conocimiento indirecto que intenta conocer el pasado por medio de las huellas, los rastros, los indicios que de él han llegado hasta la época presente. Es posible también imaginar el pasado o inventarlo, procedimiento al cual recurren la novela, el teatro, la poesía y el cine; pero la historia como forma de saber imagina el pasado, lo reconstruye, solo a partir de sus vestigios, es decir, de lo que los historiadores llamamos nuestras fuentes históricas. Sin fuentes, la reconstrucción histórica del pasado no es posible. De ahí la función capital que tienen para la historia como saber los archivos, en primer lugar, y las bibliotecas. De ahí, también, la necesidad de quienes se dedican a la investigación histórica de “inventar” fuentes, es decir, de imaginar que tal o cual resto antiguo puede ser utilizado como indicio aún no interpretado de un aspecto del pasado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática del pasado con base en sus huellas, orientada por preguntas</em></p>
<p>Ésta me parece la cuestión esencial: es posible indagar sobre el pasado conducido por la mera curiosidad o fascinado por el exotismo que representan para algunos los fenómenos pretéritos, pero la indagación de la historia como disciplina es diferente, pues se basa en intentar conocer el pasado por medio de preguntas o de interrogantes. Nos acercamos al conocimiento del pasado, no porque queramos conocer cualquier cosa de él, sino porque queremos saber alguna cuestión específica. La investigación histórica no es la simple recolección de informaciones sobre el pasado, sino una búsqueda conducida por medio de una serie de preguntas bien concretas. Es de sobra conocido que quien no sabe lo que busca tampoco sabe lo que encuentra. Ésta es la advertencia de la “historia-problema” actual, frente a la vieja “historia-acontecimiento”, para quienes quieran dedicarse a este oficio. Como dice un historiador británico, la historia de tijera y goma, es decir, la de cortar y pegar fragmentos de documentos sin ningún criterio, salvo el cronológico, no tiene sentido alguno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática del pasado con base en sus huellas, orientada por preguntas</em> <em>formuladas desde el presente</em></p>
<p>La historia es un saber que interroga al pasado desde el presente y por esta razón las preguntas que guían la investigación nacen del presente: del conocimiento que tiene el presente de ese pasado, como historia y como memoria; de la agenda que el presente tiene en términos de su actualidad y de su futuro, y de las conceptualizaciones que en el presente poseemos para comprender la historia y la vida social. De esta manera, es absolutamente cierto que toda historia es historia contemporánea. No hay otra perspectiva posible para la historia que la de mirar el pasado desde el presente. Ciertamente que depende de la sensibilidad del historiador en relación con su presente y de determinadas definiciones ideológicas previas el que las preguntas que se formule sean relevantes o no en términos de la situación presente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática sobre el pasado con base en el supuesto de que sus huellas remiten a una realidad factual</em></p>
<p>La historia afirma el principio, frente a posiciones relativistas posmodernas, de que el mundo que intenta reconstruir efectivamente existió y no es una mera articulación discursiva a partir de otros discursos. La historia es un saber empírico que afirma su pretensión a conocer la realidad pretérita a partir del conocimiento indirecto, por medio de indicios, el cual le es característico. Los indicios que sirven a los historiadores para construir su saber son vestigios de experiencias humanas pretéritas reales. La distinción entre historia y ficción es un fundamento esencial del trabajo del historiador, por lo cual rechaza las posiciones que obliteran esa diferencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática sobre el pasado siempre inacabada e incompleta</em></p>
<p>Toda investigación histórica es válida en el marco de las preguntas que la han orientado y de las fuentes en las cuales se ha fundamentado. Esto significa que todo tema de investigación histórica es siempre abordable a la luz de nuevas preguntas y gracias al descubrimiento o inclusión de fuentes no consideradas anteriormente. En ese sentido, es vana la pretensión de escribir una historia definitiva. También por ese mismo motivo, cada nueva generación se siente obligada a reconsiderar su pasado y a escribir una nueva historia. Cada presente, a la luz de sus desafíos actuales y de sus proyectos futuros, se siente obligado a formular nuevas preguntas al pasado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación del pasado siempre objeto de debates y controversias entre especialistas y entre el público en general</em></p>
<p>Dadas sus características de saber construido desde el presente y de saber continuamente inacabado, la historia es un campo donde siempre, de forma inevitable, habrá debates, disputas y controversias. Esto se debe también a que las preguntas del historiador se basan en determinados presupuestos “metateóricos” o ideológicos que las condicionan. Por ejemplo, es conocida, entre historiadores y científicos sociales, la tensión o contradicción entre poner el énfasis en la estructura o ponerlo en el actor. De tal manera que todo historiador está obligado a ser imparcial, a no manipular sus fuentes, a no ocultar su información; de ahí la importancia capital de sus notas de pie de página. Pero es ilusoria la pretensión de una total objetividad, porque su saber está enmarcado en un presente: el de su época, el de su sociedad y el de su persona, y es relativo a sus preguntas, sus fuentes y sus métodos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática sobre el pasado en el marco de una comunidad de competencia</em></p>
<p>La historia no la hacen individuos aislados, sino personas insertas en una comunidad profesional, en una corporación, que tiene determinadas reglas que establecen quién es competente para ejercerse en esa profesión y cuáles productos son aceptados como válidos según los criterios de la corporación. De ahí la conocida distinción entre historiadores profesionales e historiadores aficionados. Pero como ésta es una corporación que cultiva un saber social y temporalmente condicionado, siempre es inevitable que sea una comunidad de corrientes en confrontación y en disputa. La infeliz expresión “historia oficial” remite a esa realidad de la historia como no solo un espacio de saber, sino también una esfera de poder. En este sentido, la historia no funciona propiamente como un saber empírico en aquellas sociedades en donde impera una dictadura política que impone distintas formas de censura o autocensura. De igual forma, allí en donde, por razones de limitaciones materiales o culturales, no existe una comunidad de competencia, la historia como disciplina tiene una existencia precaria o a medias. La historia de una sociedad, cuando solo está en la cabeza de uno o de unos cuantos eruditos, es, de nuevo, un saber no totalmente autónomo de los usos políticos del pasado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sistemática sobre el pasado en el marco de una comunidad de competencia que tiene a su disposición una infraestructura</em></p>
<p>La historia como disciplina requiere de una cierta infraestructura, de manera que para que exista es indispensable que sea una carrera universitaria y que la investigación histórica tenga a su disposición bibliotecas y archivos apropiados. Pero no se trata simplemente de una infraestructura para la formación de profesionales de la disciplina y para la investigación en esa disciplina, sino también de una infraestructura para dar a conocer sus resultados, es decir, revistas y libros, y lugares de intercambio y debate como las mismas revistas especializadas, congresos, etc. En este sentido, la infraestructura de la disciplina tiene tres componentes: un espacio para la enseñanza, un espacio para la investigación y, si se me permite la expresión, un foro, un lugar en donde el conocimiento se difunda y se confronte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2. La investigación histórica: principios y procedimientos</strong></p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado con base en la cronología y las temporalidades</em></p>
<p>La cronología, la periodización de los procesos y el reconocimiento de la existencia de distintos tiempos en la vida social, son esenciales para el historiador. El historiador ordena sus datos en una cadena temporal lineal, recorta ese <em>continuum</em>, es decir, constituye un periodo o etapa, y decide investigarlo. Pero, además, los historiadores sabemos, gracias a Fernand Braudel, que los fenómenos históricos tienen ritmos diferenciados: la larga duración, la mediana duración y la corta duración. La periodización es ya una hipótesis en la investigación histórica y su pertinencia depende de la naturaleza de la temporalidad del proceso en estudio; de modo que algunos fenómenos son abordables, por ejemplo, más adecuadamente en una perspectiva de larga duración que de mediana o corta duración.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado orientada por el objetivo de describir cambios a través del tiempo</em></p>
<p>Toda investigación histórica consiste en describir y explicar las modificaciones de un fenómeno durante el periodo en el cual es objeto de estudio. El tiempo es la dimensión por excelencia de la investigación histórica, y los cambios a través del tiempo su preocupación fundamental. Por eso, la investigación histórica es el estudio de la tensión o del juego entre la continuidad y la discontinuidad de los procesos históricos. El historiador intenta identificar las causas o factores que han determinado esos cambios y esas continuidades, pero acepta que le resulta imposible encontrar todas las causas posibles. Otros historiadores, con base en nuevos conocimientos, nuevas fuentes y nuevas preguntas, podrán aducir nuevas causas que expliquen los cambios observados. Así, la investigación histórica puede presentar las causas necesarias de un fenómeno, pero nunca las suficientes; no solo porque las preguntas y los datos disponibles condicionan el abanico de causas identificables, sino también, y sobre todo, porque la experiencia de cada presente ilumina nuevas regiones del pasado y adquiere nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de la vida social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado con base en conceptos</em></p>
<p>La investigación histórica consiste en ordenar, cuantificar, clasificar, relacionar y nombrar o denominar datos, y para ello requiere conceptos o nociones. Tales conceptos pueden haber sido elaborados por la propia época que se estudia, por otros historiadores o por las otras ciencias sociales. En cualquier caso no se pueden ordenar los datos y establecer las conexiones que entre ellos puedan existir sin contar con determinados conceptos o con determinados recursos metodológicos, como los que brindan la estadística o la semiótica, por ejemplo. Pero en lo que se refiere a los conceptos, para los historiadores estos son hipótesis a comprobar y no camisas de fuerza en las cuales se aprisionan los datos empíricos. Los conceptos son operativos en la medida en que se ajustan a los datos y no al revés; parece bastante obvio. Aquí vale el principio según el cual sin historia no hay teoría. De lo dicho se infiere, además, que la historia, tal y como la concebimos hoy, tiene una vocación interdisciplinaria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado orientada a entender las acciones de seres de otros tiempos</em></p>
<p>El peor pecado que puede cometer un historiador es el del anacronismo, es decir, juzgar a la gente del pasado con los ojos de su presente. El pasado es irremediablemente siempre diferente del presente, y la tarea del historiador consiste en comprender su alteridad en sus propios términos, no en los de su presente. Por así decirlo, el pasado tiene su propia lógica y es tarea del historiador el desentrañarla. Por esa misma razón, el historiador no puede juzgar, condenar o absolver, los hechos del pasado y los actores del pasado; su primera obligación es tratar de explicarlos y de comprenderlos, no de dar lecciones de moral a partir de ellos, tanto a los seres humanos del pasado, lo cual es absurdo, como a sus contemporáneos, lo cual puede ser peligroso. En términos de la explicación histórica no tiene mayor interés lo que el historiador piense en el plano moral de lo que está estudiando. Quizás sea inevitable que el historiador emita juicios de valor, pero primero tendrá que haber explicado. Una condena o una alabanza no tienen valor explicativo alguno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado orientada a entender las relaciones entre intenciones, acciones y resultados, en el marco de determinaciones</em></p>
<p>La explicación histórica es un juego en donde se intenta reconciliar estructura y acción, intenciones y resultados, trayectorias posibles y desenlace definitivo. Los historiadores reconocen que los actores toman determinaciones, pero cuando lo hacen están determinados. Para los actores del pasado, lo que era un futuro desconocido, y que para nosotros es un pasado sabido, era un conjunto de situaciones indeterminadas o contingentes en las cuales azar, acción y determinación confluyeron en un único y definitivo resultado. La historia como saber rechaza toda perspectiva teleológica y no acepta la idea según la cual el futuro ya estaba inexorablemente contenido en el pasado. Los procesos de cambio que estudia la historia son determinados, pero siempre son resultado de causalidades específicas y contingentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación del pasado sobre todos los aspectos de lo humano, en su singularidad, su universalidad y su común destino</em></p>
<p>La historia siempre se ocupa de dar cuenta de situaciones singulares; no intenta descubrir las “leyes de la historia”, sino trata de describir y explicar trayectorias específicas, únicas en ellas mismas. En ese sentido, la historia se interesa en lo singular de cada experiencia humana, de cada trayectoria de un grupo humano: toda historia es “historia-de” una realidad concreta específica y en ese sentido única. Pero esa singularidad, en la medida en que es comparable con otras, remite a la universalidad de la experiencia humana, ya que los seres humanos compartimos nuestra humana condición. En este sentido, a partir de comparaciones, los historiadores se atreven a hacer generalizaciones sobre familias o clases similares de fenómenos históricos. Además, en la medida en que la historia identifica las continuas y cada vez más intensas vinculaciones entre los grupos humanos, nos muestra que compartimos un destino común, lo cual parece bastante evidente y muy importante, por sus consecuencias, en nuestra época, en la cual experimentamos un proceso de universalización de la historia porque vivimos en un mundo interdependiente e interconectado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sobre lo humano sin explicaciones últimas irrefutables</em></p>
<p>En la medida en que la historia como práctica humana es perpetua invención, y en la medida en que es una incesante interrogación del presente sobre el pasado, como ya lo dijimos, la historia será siempre un saber inacabado. En esa misma medida, toda explicación que se pretenda definitiva, además de infundada, es sospechosa, y aún más, ominosa. Eso no obsta para reconocer que la historia es un saber acumulativo, tanto porque hoy sabemos más que antes sobre el pasado de todos los grupos humanos que viven en el planeta, como porque cierto tipo de paradigmas e interpretaciones ya han sido desechados para siempre, al menos en el seno de la comunidad de competencia, por ejemplo, los determinismos raciales, con la misma categoría de raza, y los ambientales o geográficos. Además, otros enfoques nuevos han sido adoptados y hoy resultan imprescindibles, como es el caso de la categoría de género.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sin fronteras, pues no hay nada que no esté en la historia y</em> <em>que no merezca ser objeto de investigación</em></p>
<p>La historia como creación de los seres humanos, de sí mismos y de su entorno, es atributo de todos. Es obvio que las sociedades humanas están organizadas sobre el principio de las desigualdades en el poder, y que hay algunos individuos y grupos que pueden incidir, más que otros, en la vida de los demás. Sin embargo, no hay ser humano que sea mero títere de la determinación o de las estructuras, ya que todos tienen aunque sea un mínimo de <em>agency</em>, incluso los más marginados y, aparentemente, débiles y desamparados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una indagación sobre el pasado que pasa siempre por la palabra escrita, con todo lo que ella encierra de cierto y de incierto</em></p>
<p>La historia hay que contarla y, para contarla, en nuestra cultura, hay que escribirla. La historia es escritura. Así, toda historia es un relato, una narración de un conjunto de acontecimientos y procesos, enmarcados en determinado escenario y condicionados por estructuras y determinaciones impuestas por el largo plazo. En la medida en que la historia es algo que sucede en el tiempo, la única forma que tenemos los seres humanos de presentarlo y comprenderlo es mediante un relato, mediante la forma narrativa. De esta manera, todo historiador debe tramar un relato en el cual tiene un punto de partida y un punto de llegada, definidos según la periodización que ha adoptado. En última instancia, el desafío de todo historiador, una vez la investigación acabada, consiste en contar bien una historia sobre el fenómeno investigado. Se investiga la historia con el objetivo final de escribir una historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3. Temas para la investigación histórica hoy</strong></p>
<p><em>Más allá de la historia patria: historia y memoria nacional</em></p>
<p>Como es bien conocido, la historia surgió en el mundo occidental, a inicios del siglo XIX, como un saber al servicio del Estado nacional, cuya tarea era inventar una memoria nacional. Fue en el marco de ese programa que adquirió su estatuto de saber profesional. En América Latina la historia surgió a finales de ese siglo de manera similar, como historia patria, pero tardó mucho en volverse una práctica profesional y en algunos de nuestros países, entrado el siglo XXI, aún no lo es. Además, por la historia política latinoamericana y por las peculiaridades de los procesos de construcción de sus Estados y naciones, la historia ha tenido dificultades para adquirir autonomía frente a distintos usos políticos del pasado en la esfera pública. No obstante, su  situación ha cambiado progresivamente, y hoy parece tener menor vigencia asignarle la misión de ensalzar las virtudes de la patria. De esta manera, la historia se ha abierto a nuevos objetos de investigación y ha empezado a tomar distancia respecto de las memorias y de la memoria nacional, en particular. Esta emancipación de la historia es indispensable para que pueda lograr su total profesionalización y también su democratización, si se permite la expresión, para que pueda ocuparse la historia de todos y no solo de algunos. También en la medida en que la nación tiene por principio la homogenización, el abandono de la función de la historia como historia patria permite visibilizar grupos humanos, situaciones o esferas, y espacios o territorios que no han sido incluidos en la versión dominante consagrada por la historia patria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Las nuevas escalas de la historia: conexiones, entrecruces y procesos globales</em></p>
<p>El abandono de la historia patria no es solo asunto de temas y sujetos, sino también un asunto de escalas. En efecto, la historia nacional o nacionalista del siglo XIX creó la distorsión, metodológicamente legítima según sus objetivos, de desgajar la historia nacional de historias más amplias y de superponerse sobre historias de escalas inferiores a la nacional. Así, se perdió de vista, por ejemplo, que el mundo colonial hispanoamericano era uno solo, asentado en un entramado de relaciones en su seno y con su metrópoli; este mundo, a su vez, estaba integrado en un sistema de competencia de los Estados europeos en el Viejo Mundo y en sus imperios de ultramar. El mismo sesgo, aún más fuerte, se impuso en el periodo posterior a la independencia, el cual desgajó la historia de los distintos Estados-naciones hispanoamericanos de la de sus vecinos y de la de los imperios que llegaron a América Latina, el británico y el estadounidense casi simultáneamente, tras la disolución del imperio español. En este sentido, parece necesario abandonar o, quizás más bien subordinar, la perspectiva de la historia nacional a una visión que busque las interconexiones de estas historias entre sí y con la del resto del mundo en general. Además, se trata no simplemente de buscar interconexiones, sino también entrecruces que permitan mostrar cómo las que son vistas como historias nacionales autocontenidas y auto-referidas son resultado de contactos, pacíficos y violentos, con la historia de sus vecinos y con la de los polos hegemónicos a nivel internacional, contactos en los cuales ambas partes, tras el encuentro o desencuentro, no son ya más las mismas, no solo las dominadas, sino también las dominantes. En última instancia, en la era de la globalización hemos empezado a tomar conciencia de que la vieja historia nacional requiere ser reubicada en una historia global. En el caso del Nuevo Mundo es bastante evidente que una nueva etapa de su historia surgió con el primer choque globalizador nacido con la formación de los imperios marítimos de los europeos a partir de los siglos XV y XVI.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Las nuevas escalas de la historia: procesos microsociales, locales y regionales</em></p>
<p>En muchos casos, lo que se presenta como historia nacional de los países latinoamericanos, es la de su región dominante, con lo cual se invisibiliza la existencia de otras regiones o territorios considerados, o condenados a ser considerados, como periféricos. De igual manera, la invisibilización de una región conlleva la de sus habitantes, de modo tal que la historia nacional suele ser sesgada racial y étnicamente. En este sentido, superar la historia nacional en una escala hacia abajo permite hacer ingresar en la historia a grupos y lugares que previamente no han tenido cabida en ella o no han sido objeto de su indagación. También el estudio de los fenómenos en términos de escalas inferiores a la nación permite conocer cómo ocurren efectivamente ciertos procesos históricos, presentados a escala nacional como algo dado. Al fin y al cabo quienes participan en las disputas por el poder o quienes son protagonistas dominantes en los procesos económicos están vinculados por redes familiares, de negocios y de lealtades y dependencias. En este caso, como en el de la adopción de escalas mayores, el cambio de óptica permite hacer visibles actores y factores previamente no reconocidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Conectar las historias del Nuevo Mundo: el Caribe y Centroamérica</em></p>
<p>Resulta de particular interés reconectar las historias del Nuevo Mundo y, en particular, las del Caribe y la América Central. Los geógrafos West y Augelli utilizan la categoría de <em>Middle America</em>, la América de en Medio, para articular una región que incluye México, Centroamérica, las Antillas y el borde caribeño de Suramérica, la cual separan en dos secciones: la tierra continental que llaman <em>mainland</em> y el <em>rimland</em> que incluye el arco isleño antillano y el borde caribeño del <em>mainland</em>, de la sección continental. Esta construcción geográfica es toda una propuesta de investigación y es una acusación no intencional a la ignorancia mutua de las historias de los países del Caribe y América Central. Es evidente que el <em>rimland</em> es ecológica y culturalmente muy similar, pero también es cierto que históricamente ha habido en este espacio circulaciones e intercambios de prácticas culturales, ideas y personas que seguimos ignorando o desconociendo. En este sentido, parecería muy prometedor construir una agenda de investigación sobre las conexiones y entrecruces de las historias de los países isleños del Caribe con la historia de los países continentales que tienen costas en el mar Caribe. En esta perspectiva, la vieja historia nacional patria debe ser superada por una historia de las vinculaciones en un espacio histórico que ha existido desde el siglo XVI y que la historia nacional por su óptica no ha podido ver. Éste fue el contexto en el cual evolucionaron las colonias y luego, tras las independencias, se intentó formar los Estados e inventar las naciones. Evidentemente esta historia sería una historia hemisférica, porque fue el Caribe el lugar donde Estados Unidos trató de construir un imperio marítimo formal y en el cual ha mantenido un imperio informal de <em>client-States</em>, así como global, porque el Caribe fue, previamente, un lugar de fiera competencia entre los imperios marítimos de los europeos desde la época de su nacimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Hacia una historia global de América: imperios, Estados y naciones en el Nuevo Mundo</em></p>
<p>Como dice un conocido sociólogo británico, el Estado-nación ha sido y sigue siendo el gran <em>power-container</em> que ha enmarcado la vida de las sociedades modernas desde la época de la Revolución Francesa. No en vano la noción de “Estado fallido” remite a una situación en la cual el <em>power-container</em> ya no contiene nada o muy poco. En ese sentido, hay que reconocer que se debe seguir haciendo la historia de los procesos que acontecen al interior del <em>power-container</em>, de cada Estado-nación concreto. Sin embargo, en nuestra época parece necesario insertar o reinterpretar las historias nacionales de los países del continente americano en el marco de los procesos de construcción de imperios, de Estados y naciones en el hemisferio occidental. Es bastante obvio que la historia de los países al sur del río Bravo, desde el siglo XIX, está condicionada por lo que ha hecho o ha dejado de hacer Estados Unidos. La historiografía latinoamericana de nuestro tiempo tiene que enfrentar el desafío de la globalización mediante el estudio comparativo de los procesos de formación de sus respectivos Estados y naciones y de los entrecruces ocurridos en esos procesos, tanto con los Estados vecinos, como con los imperios vecinos. Señalo los procesos de formación de los Estados y naciones, pero la propuesta de hacer comparaciones y buscar conexiones y entrecruces es válida también para cualquier tema, desde aquellos que se ocupan de la etnicidad y el género hasta otros relacionados con la historia económica, social, política, intelectual, etc.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En fin, valga esta declaración de estas dos o tres cosas que pienso de ella, la historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desprotección y criminalización del trabajo informal por parte de la Sala Constitucional</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 06:38:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de Derecho]]></category>
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		<description><![CDATA[Imagen de Hablemos de Economía Informal :: Julio Solís Moreira ::   “Amparando” a una persona, la Sala IV ha tomado la decisión de integrar a la Fuerza Pública en la persecución del supuesto “negocio ilegal” de las ventas ambulantes. Este acontecimiento, que parece muy particular, refleja la existencia de una justicia para unos pocos, por <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5501"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter  wp-image-5505" title="1787_47510_vendedores_ambulantes" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/02/1787_47510_vendedores_ambulantes.jpg" alt="" width="560" height="310" /></p>
<p style="text-align: center;">Imagen de <a href="http://economiainformal.csa-csi.org/">Hablemos de Economía Informal</a></p>
<p><strong>:: Julio Solís Moreira ::</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>“Amparando” a una persona, la Sala IV ha tomado la decisión de integrar a la Fuerza Pública en la persecución del supuesto “negocio ilegal” de las ventas ambulantes.</p>
<p>Este acontecimiento, que parece muy particular, refleja la existencia de una justicia<em> para unos pocos</em>, por sobre los derechos y accesos sociales de quienes son expulsados sin más (y sin mucha razón): aquellos que son proscritos por el &#8220;orden&#8221; al no adecuarse a la estrategia de estetización del espacio público y la libertad de tránsito en los bulevares josefinos. Estas acciones no buscan responder al problema, sino que ocultan una realidad: la exclusión.</p>
<p>Decisiones como las de la Sala IV olvidan el hecho de que parte significativa de la población que vive en Costa Rica se integra al mercado de trabajo de manera informal y precaria. Según la OIT, al 2011, en Costa Rica, un 34% de la población masculina y un 30.4% de la población femenina son empleadas en el sector informal, esto incluyendo también población migrante.</p>
<p>Los trabajadores del sector informal fluctúan entre un tercio y la mitad de la población empleada América Latina, lo que los convierte en un estrato laboral más grande de la región. En ese sentido, en América Latina el peso del sector informal es fundamental, reflejo de un proceso de pauperización de la relación capital-trabajo. Así por ejemplo, las microempresas emplean entre un 65% y un 80% de trabajadores a los que no se les paga ni la cobertura médica ni el seguro social (Portes y Hoffman, 2003).</p>
<p>Así lo reafirma el Panorama Laboral de la OIT del 2011 cuando expone que “uno de cada tres ocupados en la región son trabajadores por cuenta propia y auxiliares. La mayoría de estos se desempeña en actividades del sector informal, en condiciones de precariedad laboral, desprotección social y con baja productividad e ingresos.”</p>
<p>Si bien los vendedores ambulantes son sólo una parte de esas estadísticas, ellos reflejan un aspecto cualitativo que vale la pena tener en cuenta: la incertidumbre que viven grandes sectores de la población urbana, que sobreviven mediante el trabajo no reglamentado y en actividades de subsistencia (al día), sin la cobertura de muchos servicios vitales (salud, alimentación y vivienda digna, entre muchos otros).</p>
<p>Así, en el caso del casco urbano de la ciudad de San José, las ventas y los vendedores ambulantes son una manifestación clara de los indicadores de informalidad. El sector informal termina siendo una desprotección social, un espacio inseguro para las personas que trabajan bajo condiciones de vulnerabilidad. Es ese sentido, habría que preguntarse: ¿cuál titularidad constitucional responde ante este grupo de personas?</p>
<p>Más que encontrar una respuesta clara ante lo anterior, se observa como la decisión de la Sala IV distorsiona el concepto de ciudad, no hacia un espacio accesible, inclusivo y de convivencia, sino hacia uno regulado por el “orden” y la fuerza pública. Lo anterior significa que se pierde la esperanza de generar bienestar para “la ciudadanía” (en general), y se opta por la simple criminalización de unos (que son muchos) en favor de ciertos estratos.</p>
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		<title>Bajo la Lluvia Dios no existe</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 15:27:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revistapaquidermo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Realidad Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Columna: Metáforas Torcidas]]></category>

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		<description><![CDATA[:: Héctor Hernández :: &#8220;Time to take her home her dizzy head is conscience laden time to wait too long, time to wait too long to wait too long these conversations kill&#8221; Big Empty, Stone Temple Pilots &#160; Queridos elefantes, poco tiempo he tenido para amarrar algunas ideas en torno a la laureada novela de <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5494"> read more <span class="meta-nav">&#187;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;" align="right"><img class="wp-image-5495" title="Hector Hernández" src="http://www.revistapaquidermo.com/wp-content/uploads/2012/02/Hector-Hernández.jpg" alt="" width="155" height="233" /></p>
<p style="text-align: center;" align="right"><strong>:: Héctor Hernández ::</strong></p>
<p align="right"><em><br />
&#8220;Time to take her home her dizzy head is<br />
conscience laden<br />
time to wait too long, time to wait too long<br />
to wait too long<br />
these conversations kill&#8221;</em></p>
<p align="right"><em>Big Empty, Stone Temple Pilots</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Queridos elefantes, poco tiempo he tenido para amarrar algunas ideas en torno a la laureada novela de Warren Ulloa, <em>Bajo la lluvia Dios no existe</em>. Me disculpo por ello y espero que estas ideas por lo menos inciten la lectura de la novela.</p>
<p>Antes quisierafelicitar a Warren por el merecido premio, pues se nota un trabajo minucioso en el texto.La novela nos lleva a buen puerto con un ritmo acelerado, un prolijo lenguaje de plaza pública y un argumento simple pero bien amarrado.También, lo confieso,agradezco las deliciosas escenas &#8220;eróticas&#8221; de la novela.</p>
<p>No obstante, me llamó la atención que en la nota de <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/5419">Repretel</a> se aseverara que es una novela vulgar (desde Bajtiín sabemos que la novela es la forma literaria más vulgar), soez (el mismo Bajtín en su análisis de Rabelais nos advierte sobre los importantes aportes del lenguaje de plaza pública para el género) y que difunde antivalores. Sobre este último punto trataré de argumentar, desde la misma novela, que dichas afirmaciones carecen de fundamento. A mi juicio, los valores que presenta la novela no son para nada transgresores. Como bien ha indicado su autor, la idea de la novela es dar testimonio de la sociedad en la que vivimos. En este sentido, la novela pretende ponernos ante un espejo y mostrarnos esa Costa Rica que le tocó vivir a Warren y a muchos de nosotros. De nuevo, el hecho que no nos guste lo que muestra el espejo no es razón para romperlo. Ahora bien, si el texto es un espejo jamás podría abogar por valores distintos a los que están inmersos en la sociedad que &#8220;refleja&#8221;. A ratos, el texto podría criticar esos valores que proyecta pero nunca invertirlos. Warren, a diferencia de <a href="http://www.revistapaquidermo.com/archives/2502">Mario León</a> por ejemplo, no busca revertir los valores sino simplemente mostrar los que imperan en un grupo de adolescentes bien acomodados, frívolos y hermosos.</p>
<p>Ernst Bloch nos dijo hace algún tiempo acerca de la adolescencia: &#8220;En esta edad, casi todos se hallan penetrados de odio contra lo mediocre, aunque el que odia no esté tampoco lejos de la mediocridad&#8221;. Indudablemente, lo pequeño burgués, como diría más adelante el mismo Bloch, está enmarcado por la mediocridad, el vacío y el hastío. En este contexto, un adolescente <em>papudo</em> no sólo busca alcanzar la fama y la gloria personal sino que además odia con furia a sus padres, que lo atiborran de dinero y soledad. No obstante, en sus deseos narcisistas de gloria se esconde una terrible necesidad de escapar de suvacua cotidianeidad. Por ello, estos adolescentes buscan  con anhelo y esnobismo nuevas aventuras.</p>
<p>La novela de Warren Ulloa,<em>Bajo la lluvia Dios no existe</em>, es un texto que nos adentra,de manera precisa, en ese mundo de adolescentes<em>light</em>: hastiados en sus palacios de lujo ubicados en las zonas más sexy de San José y educados en las escuelas más prestigiosas del país.</p>
<p>Bernal, el protagonista, se enmarca en ese mundo en rosa de nuestros incipientes suburbios josefinos. En una analogía algo atrevida podemos ubicar la aventura de Bernal con la de Jeffrey (Kyle MacLachlan) en <em>Terciopelo Azul</em> (David Lynch, 1986). La ausencia paterna y una madre muy ocupada son la condición de posibilidad del viaje de Bernal en el mundo de Mabe, la versión tica de la hermosa Dorothy Vallens (Isabella Rossellini) en la película de Lynch. Esa <em>femme fatale</em> lo hará experimentar aventuras extremas llenas de alcohol, drogas y sexo. Mabe, al igual que Dorothy, le mostrará al inocente Bernal el hormiguero que sostienen los suburbios ticos.En este sentido, acceder al mundo de esta peligrosa nínfula implica, para Bernal,entrar en unsórdido mundo lleno de hongos, literatura, alcohol y sexo desenfrenado. Es así como Bernal conoce a Ratatás y Agustín, los dos hombres que han dado forma a la hermosa Mabe, y que se pueden analogar con el nefasto Frank Booth (Dennis Hooper) de <em>Terciopelo Azul</em>.  En este sentido, el viaje de Bernal es un viaje sin retorno a las entrañas pútridas de la clase que representa. De allí el desenlace de la novela, que se contrapone al de la película de Lynch, por circunstancias que aquí trataré de responder.</p>
<p>Un elemento que distancia la novela de Warren de la película de Lynch es la relación Agustín-Ratatás-Mabe, con respeto a la de Dorothy-Frank.Agustín y Ratatás son la mediación necesaria para que Mabe ingrese al mundo de las letras mientras Frank es el reverso obsceno de la propia Dorothy.En la novela de Ulloa lo literariose nos presenta como una dolorosa y traumática aventura.Por el contrario, en la película de Lynch sólo existe la necesidad, sin mediaciones, de adentrarse morbosamente a ese mundo de Dorothy-Frank.</p>
<p>La novela narra esa vertiginosa aventura a partir de una trama lineal yde un narrador en primera persona, el cual le da a la novela un carácter testimonial. Por otra parte, predomina el tiempo verbal pasado perfecto, salvo en el último capítulo, donde la narración en primera persona pasa a un tiempo verbal presente; de tal manera que lo acaecido se va narrando conforme va sucediendo.</p>
<p>Una vez indicado lo anterior podemos ampliar el horizonte hermenéutico de la novela, de tal manera que el significante Mabe,en tanto objeto del deseo de Bernal, se intercambie por el de la literatura.En este sentido, el protagonista, para salir de su hastío pequeño burgués, encuentra en la Mabe-literatura una nueva aventura, plausible dentro de su vacía cotidianeidad. No obstante, el mundo de lo literario está inmerso en un ambiente de drogas, alcohol y desenfreno sexual. Siguiendo esa línea interpretativa podríamos preguntarnos:¿Es posible que un joven de clase alta, soboncillo,vagazo y fiestero se convierta en un futuro escritor? En nuestro pequeño país, por lo menos según nos hace ver la novela de Ulloa, no.</p>
<p>Digamos que para que Bernal se involucre con el mundo literario debe necesariamente explorar los tres mundos de Mabe. El paterno (Agustín) que representa el espacio dela “alta cultura”,  pero sumamente podrido política y socialmente (lleno de prostitución, pornografía, incesto). Por el otro lado, el mundo de Ratatás:“baja cultura”, delincuencia y drogas. Finalmente, el mundo de Ofelia, esa loca ricachona que vive entre el <em>new age</em>, el yoga y la metafísica macrobiótica.</p>
<p>Si trazamos un cuadro semiótico entre estos tres actantes que articulan el objeto de deseo de Bernal, notamos un particular vacío en el lugar donde se configuraría el cierre del cuadro semiótico de la novela y que, no obstante, de haber aparecido, le hubiera dado un giro a la historia de Bernal y Mabe. Ese cuarto mundo es el de una clase alta emparentada con la “alta cultura” y lo políticamente correcto. Tal vez como aquel poeta (Rogelio Sotela) que estimuló, con paternalismo, la literaturaen aquel niño huérfano del cuento de José León Sánchez: <em>El niño, el poeta y el río.</em></p>
<p>En este contexto encontramos que para una burguesía decadente como la que se dibuja en esta novela, todo lo que distancie a los jóvenes de su destino (acrecentar la fortuna de su estirpe) está totalmente prohibido. Así, Mabe o la literatura son peligrosos desvaríos o escapismos,de los cuales un adolescente ricachón debe cuidarse. En esta medida la novela no transgrede los valores de nuestra burguesíacontemporánea. Al contrario, los devela con elocuencia, al asociar el mundo literario con los vicios humanos.</p>
<p>Mientras tanto, personajes realmente ideales para la sociedad burguesa, como la exitosa madre de Bernal, no asumen un papel protagónico en la reconfiguración del deseo del hijo,pues aunque aquella representa la censura y la cordura, no ofrece ninguna alternativa. Por el contrario, el matrimonio con Agustín nos muestra la necesidad de esa vieja e impotente burguesía por generar pactos con esos nuevos burgueses refinados e inmorales.</p>
<p>Por otro lado, el padre de Bernal es la caricatura del buen burgués venido a menos: un hombre devorado por el éxito de su esposa, un fantoche que enmarca a ese costarricense promedio desplazado por una nueva clase de burgueses: empresarios corruptos que asumen el nuevo rol del macho en su contexto social. De allí la necesidad del nuevo pacto entre Agustín (el padre de Mabe), y la madre de Bernal.</p>
<p>Para respaldar esta interpretación recurro al texto mismo. La novela, a pesar de estar narrada por Bernal, en ciertos momentostrasciende lapropia condición de su narrador y se manifiesta en descripciones elocuentes, que contrastan con el mundo de vida de Bernal. En otras palabras, si el personaje principal es Bernal, el cual confiesa que nunca ha tenido el mayor interés con el mundo literario, resulta contradictorio que se exprese fluidamente con un lenguaje bastante elocuente en algunas descripciones. Al respecto podemos ver los siguientes párrafos:</p>
<p>&#8220;Ella llegó con los abejones de mayo. A todos los compas nos dejó como locos cuando la vimos entrar esa mañana oscura de lunes. Se llamaba María Belén, tenía diecisiete años y según las malas lenguas la habían pasado de cole por problemas disciplinarios. El pelo era una catarata castaña. Su carita de niña contrastaba con el expediente que tenía entre las piernas. Usaba un montón de pulseras y grandes aretes. Caminaba con plasticidad.&#8221; (p.13)</p>
<p>&#8220;El sol era una bola de luz anaranjada, grande tan grande que cubrió todo de luz. El mar agarró un color amarillo y la arena era tan blanca tan blanca que parecía resplandecer y yo empecé a hacer figuras con la arena y las figuras que hacía tomaban vida como un castillo y del mar vi salir un ejército de estrellas marinas que subían como si fueran juegos pirotécnicos y se incrustaban en la panza del cielo y del cielo caía algo como sangre pero no era sangre, era jugo de luna, dijo una voz a mi lado.&#8221; (p. 114)</p>
<p>Estas interesantes simbiosis de lenguaje refinado y lenguaje de plaza pública, presentes en la voz del narrador, generan un efecto de corto circuito con respecto al personaje de Bernal.</p>
<p>Otra interesante paradoja se encuentra en la construcción de personajes como Ratatás y Eugenia, la empleada doméstica. Ambos son personajes de clase baja que, sin embargo, sonconstruidos desde una mirada burguesa. Ratatás es un porteño que además de ser un excelentepescador, maneja la literatura de vanguardia, particularmente el surrealismo,y estudia química en la UCR. Mientras que Eugenia, a pesar de ser madre soltera y no haber terminado la secundaria, tiene una visión de mundo entre esotérica y pequeño burguesa, que va más allá del saber popular de su clase. En fin, al igual que con el narrador, la construcción de estos personajes demuestra la imposibilidad narrativa de revelar la diferencia como otredad, puesto que esas voces de personajes radicalmente opuestos a Bernal,aparecen como sombras o dobles del mismo personaje.</p>
<p>Ahora bien, lo indicado anteriormente no significa que existan errores o fallas en la escritura. Por el contrario, desde mi tesis de lectura, estos elementos son los rastros o los acechos de lo real en el texto. Si queremos ver la novela de Warren como un espejo de la clase media acomodada de este país, evidentemente tenemos que mostrar esas fabricaciones ideológicas de la otredad como ideologemas de la novela. Recordemos que en esa ideología todos somos<em>igualiticos</em>, sean grandes abogadas como la madre de Bernal, o empleadas domésticas costarricenses como Eugenia(cosa difícil de encontrar en estos días).</p>
<p>En fin, la novela no sólo es un espejo que nos alerta de la decadencia moral de una clase social muy bien definida. También es una reafirmación de la angustia de esa clase social que no encuentra la forma de salir de esa situación de hastío y nadería que siente su juventud. En otro tiempo, la fuga de Mabe y Bernal hubiera evidenciado la respuesta ideológica modernista: salirse de su condición y asumir el oficio del maldito literato, generando una transgresión en los valores de su clase, en lugar de optar por una educación universitaria que llene de prosperidad a su personaje principal.O bien,se pudo haber construido un final como el de <em>Terciopelo Azul</em>, en el que el protagonista, después del frenesí, retorna y se reafirma en su posición de clase.Sin embargo, la novela opta por la frustración y la impotencia. La aniquilación de Bernal muestra la clausura ideológica del texto que condena cualquierreivindicación desde el mundo de lo literario.</p>
<p>En conclusión, Warren nos muestra diáfanamente un espejo donde la burguesía costarricense no gusta verse. También devela la clausura ideológica en la cual se ve inmersa esa adolescencia ricachona que tiene la difícil tarea de asumir las riendas de un país que poco a poco se les va de las manos.</p>
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